Como era de esperarse, Yan Mingxiu estaba molesto con él y llevaba varios días sin volver a casa.
Al principio, Zhou Xiang no sintió la diferencia, en especial cuando estaba ocupado con el trabajo, pero, después de unos días, empezó a sentirse incómodo. Le parecía que el apartamento estaba vacío, que faltaba alguien; veía la sombra de Yan Mingxiu por todas partes. Para cuando se dio cuenta, descubrió que lo extrañaba mucho.
Aunque Zhou Xiang tenía buen carácter, eso no significaba que careciera de principios. Nunca había sido tan tolerante con nadie, excepto con él. A pesar de sentir que no había hecho nada malo, no lograba soportar la frialdad con la que Yan Mingxiu decidía no volver a casa, ignorando por completo sus llamadas y mensajes.
Cuando cenaba solo por las noches, la comida le sabía a nada. Dejaba los palillos a un lado y miraba el asiento vacío frente a él, mientras el pánico comenzaba a invadirlo. Al final, no tuvo más remedio que admitir que Yan Mingxiu se había colado en su corazón hacía mucho tiempo.
Para un hombre de su edad, confesar que le gustaba alguien requería de mucho valor, sobre todo cuando se trataba de un chico diez años menor. Si ambos hubieran continuado viviendo juntos en su arreglo habitual, Zhou Xiang se habría conformado con su realidad, pero el hecho de que Yan Mingxiu desapareciera de su vida de repente y sin decir una palabra, le hizo experimentar una sensación de crisis sin precedentes.
Siempre se habían llevado bien y nunca se había puesto a pensar en cómo se sentiría si algún día Yan Mingxiu rompiera con él.
Ahora lo sabía: se sentía pésimo.
¿Cuántos años habían pasado desde la última vez que había experimentado ese tipo de sentimiento, esa incertidumbre de ganar o perder, esa dinámica de tira y afloja? Zhou Xiang se sentía como un adolescente inexperto experimentando su primer amor, incapaz de contenerse al acercarse a Yan Mingxiu, invitándolo impulsivamente a vivir con él, dejándose cautivar y cediendo a sus caprichos. Al final, descubrió que todas las cosas inusuales que había hecho se debían a que, de verdad, el chico le había empezado a gustar.
Con razón había manejado su relación con Yan Mingxiu de manera tan torpe.
Zhou Xiang dejó escapar un suspiro. Tenía el corazón pesado, pero al mismo tiempo se sentía un poco entusiasmado.
Él era un hombre que se atrevía a asumir las consecuencias de sus actos. Encontrar a alguien que te gustara no era fácil, así que no podía rendirse sin más. Además, los dos ya vivían juntos; si se esforzaba un poco, tal vez él también llegara a gustarle a Yan Mingxiu. ¿No sería ese un final feliz para ambos?
A Zhou Xiang se le quitó el apetito y empezó a llamar y a enviarle mensajes de texto a Yan Mingxiu una y otra vez. Los primeros días se había comportado como si nada hubiera pasado, enviándole chistes y preguntándole cómo estaba, pero hoy por fin mostró debilidad y le dijo a Yan Mingxiu:
—Mingxiu, ya no estés enojado. Te extraño mucho, vuelve a casa, vamos a hablar bien.
Si Yan Mingxiu no regresaba, no tendría más remedio que rebuscar en el estudio para ver si podía averiguar dónde trabajaba e ir a buscarlo en persona. Dejar que la situación se alargara no era la solución.
Para su sorpresa, pasadas las diez de la noche, Yan Mingxiu regresó.
Zhou Xiang se puso eufórico. Se acercó a él de inmediato, lo abrazó y le dio un beso profundo.
—Bebé, ¿ya se te pasó el enojo? Como no volviste en estos días, sentía que algo andaba mal en la casa.
La expresión de Yan Mingxiu se suavizó un poco, pero aun así se mantuvo implacable.
—Dijiste que querías hablar conmigo, ¿de qué quieres hablar? Si es sobre lo mismo de la última vez, ahórratelo.
Zhou Xiang se pasó una mano por el cabello y se quedó en silencio por un momento, sin saber cómo expresar las palabras adecuadas. Al final, decidió ser directo.
—Mingxiu, ¿puedo cortejarte?
—¿Qué?
—Quiero conquistarte —dijo Zhou Xiang con sinceridad—. No quiero que tengamos solo esta relación de convivencia. Llevamos juntos más de tres meses, siempre nos hemos llevado bien y me gustas mucho. No sé lo que piensas, pero quiero acercarme más a ti. Quiero estar contigo en serio, así que, ¿puedo cortejarte?
Yan Mingxiu se quedó atónito, y su rostro mostró un cambio indescriptible.
—¿Te gusto?
Zhou Xiang asintió con la cabeza, un poco avergonzado.
—Soy bastante directo para hablar y actuar. No tiene nada de malo admitir que me gustas, simplemente me gustas mucho. Yo tampoco te soy indiferente, ¿verdad? De lo contrario, no te habrías enojado tanto estos días, ¿no es así? Entonces, ¿podrías darme una oportunidad?
Los ojos brillantes de Yan Mingxiu lo miraron sin parpadear. Aunque su expresión parecía muy tranquila, en su pecho las emociones se agitaban con violencia.
Las intenciones de Zhou Xiang eran muy claras: quería tener una relación romántica con él y dejar de ser simples amigos con derechos que vivían juntos.
Yan Mingxiu sintió que debería enojarse ante la idea insaciable de Zhou Xiang; si hubiera sabido que esta relación terminaría enredándose de esta manera, jamás se habría involucrado desde el principio. Sin embargo, no pudo enfadarse. De hecho, al ver la mirada ligeramente tímida, pero cálida y decidida de Zhou Xiang, ni siquiera fue capaz de pronunciar las palabras sarcásticas que solían salir con facilidad de su boca.
Parecía ser cierto que, al pasar mucho tiempo con alguien, acababan surgiendo sentimientos, y, en cierta medida, le resultaba imposible ser cruel con él.
Además, el hecho de que Zhou Xiang hubiera confesado que le gustaba lo llenó de orgullo, lo que disipó de inmediato el mal humor que lo había atormentado durante toda la semana. No le sorprendía; hacía tiempo que se había dado cuenta de que Zhou Xiang lo miraba con profunda adoración. Desde que era niño, había visto esa misma mirada en demasiadas personas, pero escucharlo decirlo en voz alta se sentía muy diferente.
Yan Mingxiu rio por lo bajo.
—De acuerdo, puedes cortejarme —dijo con arrogancia—, pero si vas a hacerlo, no tienes permitido volver a ver a ese Lan Xirong. Te lo repito: me fastidia.
Sin saber por qué, ese tipo apellidado Lan lo hacía sentir amenazado y le causaba un profundo rechazo.
Zhou Xiang se echó a reír.
—Mingxiu, creo que estás celoso de él. Anda, admítelo para hacer feliz a tu Xiang-ge.
Yan Mingxiu frunció el ceño.
—¿Estás intentando cambiar de tema?
—No me atrevería. Ya entendí. A menos que sea inevitable encontrármelo en la empresa, no lo veré durante mi tiempo libre. ¿Te parece bien?
Solo entonces Yan Mingxiu asintió con satisfacción.
—Prepárame la comida, tengo hambre.
—¿Cómo es que no has comido nada a estas horas? —dijo Zhou Xiang con ternura—. Siéntate a esperar un rato, iré a cocinarte de inmediato.
Zhou Xiang dedicó todo su esfuerzo a mimarlo durante dos días y, por fin, logró suavizar el temperamento de Yan Mingxiu. Ambos volvieron a su dinámica de vida anterior, con la única diferencia de que Zhou Xiang empezó a tratar sus propios sentimientos con verdadera seriedad.
Se podía decir que Zhou Xiang era una persona hábil para tratar con los demás, y de hecho lo era; pero en el ámbito sentimental, seguía siendo muy idealista y bastante ingenuo. Aunque había tenido una cantidad considerable de parejas sexuales, sus experiencias pasadas no habían sido más que la liberación de las necesidades fisiológicas entre dos hombres. Cuando se daba cuenta de que de verdad le gustaba alguien, era capaz de sentar cabeza y entregarse por completo a esa persona. Por naturaleza no era un mujeriego ni alguien que anduviera de flor en flor; ahora que había encontrado a su tesoro, solo deseaba ganarse su corazón de manera incondicional, tener una relación seria con él y luchar por llegar mucho más lejos.
Él estaba bastante satisfecho con el estado actual de su relación con Yan Mingxiu. Después de todo, muchas parejas empezaban en la cama y terminaban compartiendo sus vidas juntos. Era un pensamiento muy hermoso. Aunque por dentro se sentía muy ansioso, la imagen de formar una pareja con Yan Mingxiu era demasiado perfecta y tentadora. Tras una leve vacilación, se sumergió en la idea sin pensarlo dos veces.
Zhou Xiang ya era bueno con Yan Mingxiu desde antes, pero ahora lo era muchísimo más. Yan Mingxiu no tenía que mover un solo dedo en la casa; Zhou Xiang se encargaba de todas las tareas del hogar. En realidad, Yan Mingxiu no era un hombre perezoso. Cuando vivía solo en el extranjero, sabía cuidarse muy bien a sí mismo. Sin embargo, al estar con Zhou Xiang, ya no necesitaba hacer nada. La dependencia que sentía hacia él se filtró en todos los aspectos de su vida sin que siquiera se diera cuenta; simplemente sentía que, como a Zhou Xiang le gustaba, tener toda su devoción era lo más natural del mundo.
Aquellos días fueron la época más satisfactoria en la vida de Zhou Xiang. Tenía un trabajo con buenos ingresos, la compañía de la persona que amaba y cultivaba una relación con mucha dedicación. Estaba lleno de hermosas fantasías sobre el futuro; parecía que no había nada en su vida por lo que debiera preocuparse.
Un día, mientras iba a la empresa a buscar a Cai Wei, se topó por casualidad con Lan Xirong.
Zhou Xiang lo saludó y no tuvo intención de añadir mucho más, pues todavía tenía asuntos que tratar con Cai Wei. Para su sorpresa, cuando terminó su charla con Cai Wei y salió de la oficina, encontró a Lan Xirong apoyado contra la pared, esperándolo.
Zhou Xiang se sorprendió un poco.
Al verlo salir, Lan Xirong sonrió y se acercó a él.
—Qué casualidad encontrarnos hoy. Vamos a comer a algún lado más tarde.
Zhou Xiang pensó en Yan Mingxiu. Aunque se sentía en una posición difícil, la verdad era que no deseaba acercarse demasiado a Lan Xirong. En primer lugar, se habían separado en malos términos en el pasado y, en segundo lugar, el estatus actual de Lan Xirong ya no era el de antes, por lo que involucrarse demasiado tampoco le traería ningún beneficio. Así que, tras pensarlo un instante, se excusó.
—Hoy tengo cosas que hacer, mejor dejémoslo para otro día.
El rostro de Lan Xirong mostró una expresión de decepción.
—Xiang-ge, ¿acaso olvidaste que la semana pasada prometiste invitarme a cenar?
—Últimamente he estado muy ocupado —dijo Zhou Xiang con incomodidad—. Y me imagino que tú también. Te veo correr a eventos todos los días. Mejor esperemos a que ambos estemos desocupados, ¿te parece?
Era obvio que Lan Xirong se iba a dar cuenta de esa clara evasiva. Sus labios temblaron y no pudo evitar hablar.
—Xiang-ge, siempre pensé que eras una persona generosa. Nunca imaginé que, hasta el día de hoy, todavía te negarías a perdonarme.
Zhou Xiang se apresuró a explicarse.
—¿Qué cosas estás pensando? De verdad que dejé de culparte hace mucho tiempo.
—Entonces, ¿por qué eres tan distante conmigo? —Los ojos de Lan Xirong estaban llenos de resentimiento y tristeza—. Antes teníamos una relación muy buena. ¿Acaso no podemos volver al pasado? Ahora estoy rodeado de mucha gente, pero solo a ti te considero mi amigo, porque sé que eres el único que es verdaderamente bueno conmigo. Xiang-ge, ¿no podemos regresar a lo de antes?
Zhou Xiang dejó escapar un suspiro.
—Xirong, no podemos volver al pasado. Tú ya no eres ese pequeño modelo desconocido de antes y yo tampoco soy un hombre soltero. Dime, ¿acaso tienes tiempo para salir a vagar conmigo todos los días? No lo tienes, y yo tampoco. Ambos tenemos nuestros propios asuntos, pero te juro que no te guardo ningún rencor.
Lan Xirong golpeó la pared con fuerza.
—Xiang-ge, al fin y al cabo, estás tomando distancia de mí solo por ese noviecito tuyo. Está celoso, ¿verdad?
Zhou Xiang se sintió aún más avergonzado. Se había equivocado: Lan Xirong no había madurado mucho. Seguía actuando y hablando de forma impulsiva e inmadura. Miró a lo largo del pasillo y se alivió al notar que, afortunadamente, no había nadie a esa hora.
No quiso seguir hablando del tema, así que se limitó a palmearle el hombro e intentó aconsejarlo con buenas palabras.
—Xirong, lo que pasó en el pasado, se quedó en el pasado. Tu Xiang-ge está muy feliz de ver lo famoso que te has vuelto, pero nosotros…
De repente, Lan Xirong lo agarró del brazo, lo hizo girar y lo acorraló contra la pared. Ese rostro que en la televisión siempre mostraba una sonrisa amable y adorable, ahora estaba ligeramente distorsionado por el resentimiento.
—Xiang-ge, en verdad me arrepiento de no haber regresado antes. A ti también te gusté alguna vez, ¿verdad? Fui un estúpido, me asusté y huí. ¿En qué es mejor que yo ese novio tuyo? Dime, ¿todavía tenemos una oportunidad? Quiero empezar de nuevo contigo, no como amigos, no como hermanos… quiero estar contigo.
Zhou Xiang abrió los ojos de par en par.
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