Tengo muy mal beber
—¡Eso no te lo crees ni tú! ¡Si quiero ir, puedo hacerlo solo!
Hunter adoptó una postura de si no te largas, te muerdo.
—Oh… qué lástima, ¿verdad, Winston? —Owen entró al baño con una sonrisa.
—¿Adónde quieres ir solo? —preguntó la voz de Winston junto al oído de Hunter. La temperatura del aire a su alrededor cayó en picada.
—No es asunto tuyo. —Hunter lo chocó con fuerza y se dio la vuelta rápidamente para irse.
Sabía que Winston no dejaba de mirarlo. Esa sensación de estar acorralado lo asustó sin motivo aparente.
Si fuera solo una broma, Hunter podría haber respondido con el mismo descaro. Pero en el fondo sentía que debía tomarse el asunto en serio.
Tenía que resolverlo. ¡Tenía que averiguar qué era lo que había enfurecido a Winston, alguien que siempre había sido tan indulgente con él!
¿Qué debería hacer?
¡Maldita sea! ¡Nunca debió beberse esas copas de sake! ¡Quizás había sido lo más estúpido que había hecho en toda su vida!
¡Sentía que le iba a estallar la cabeza! ¡Mejor sería lanzar el monoplaza directo hacia la zona de escape! ¡Se negaba a creer que Winston realmente fuera a abrirle la boca a la fuerza para obligarlo a hacer… eso!
—Hunter —llamó la voz de Winston.
—¡Qué quieres! —Hunter no tenía la menor intención de darse la vuelta.
—¿Te asusté? —preguntó Winston.
—¡Pues claro! —Hunter por fin volteó, mirándolo con furia.
Si estaba preguntando eso, lo más probable era que Winston ya se hubiera ablandado.
—Pero tú también me asustaste —respondió Winston.
Hunter se quedó helado. Tal como sospechaba, seguro se había puesto pervertido bajo los efectos del alcohol y había hecho algo indebido.
Y ese asunto debía ser mucho más grave que haberlo besado o mordido.
En un instante, la culpa lo inundó.
—¿Te estás vengando de mí? —preguntó Hunter con resignación, aunque por dentro estaba muy tenso.
—Por supuesto que voy a vengarme. Pero al ver lo alterado que estás, supongo que esta carrera está perdida.
La voz de Winston sonaba serena, y esa misma frialdad logró calmar los pensamientos caóticos de Hunter.
—¿Y aun así lo sabes? —Hunter tenía muchas ganas de golpearlo.
—Por eso debo detener tus divagaciones lo antes posible. —Winston borró cualquier rastro de amenaza de su rostro y recuperó su actitud habitual.
¡Pero si ya había empezado a divagar!
—Hagamos esto: si logras mantenerte entre los cinco primeros esta vez, borraré todo lo que dije sobre lo que pensaba hacerte.
—Y si no lo borras, ¿qué planeabas hacerme exactamente? —replicó Hunter, fulminándolo con la mirada.
Efectivamente, este tipo se estaba burlando de él otra vez… igual que aquella vez cuando conducía el Ferrari imitando líneas de películas. ¡Con esa capacidad de actuación, a saber si los demás estaban enterados!
—Si caes por debajo del quinto puesto, terminaremos nuestra amistad.
Winston terminó de hablar y se dio la vuelta para marcharse.
¿Qué?
¿Terminar su amistad?
Hunter sintió como si le hubiera caído un rayo.
Al principio, cuando aún no se conocían bien, este tipo había usado frases como quiero ligar contigo para dar inicio a su relación. Aunque para Hunter había sido muy impactante y había destrozado por completo la imagen que tenía de Winston, de alguna manera… siempre había sentido cierta superioridad en el fondo de su corazón. Sabía que Winston le decía cosas que jamás le diría a nadie más; que le mostraba una faceta —ya fuera su arrogancia o su tendencia a cruzar los límites— que los demás nunca verían.
Cuanto más lo avergonzaban las palabras de Winston, más seguro se sentía de la solidez de su vínculo.
Era como un aristócrata que solo pronunciaba las mayores vulgaridades frente a su persona de mayor confianza.
Hunter creía que era especial para Winston.
Incluso si realmente se había excedido o había cruzado la línea al emborracharse… comparado con las cosas que Winston le había dicho antes, como quiero ligar contigo o quiero acostarme contigo, ¿por qué no podía simplemente pasarlo por alto? ¡No era justo en absoluto!
Una declaración tan inmadura como terminar la amistad, ¿no debería salir de la boca de alguien infantil como él? Al escucharlo de Winston, daba la impresión de que… ¡realmente iban a cortar lazos!
Dios, comparado con las amenazas de Shen Xi de diseñar una máquina para atraer rayos y electrocutarlo, las palabras de Winston eran tan pesadas que casi no lo dejaban respirar.
¿Con qué derecho Van Winston decidía siempre los términos de todo?
—¡Ni siquiera estás enojado de verdad! ¡¿Por qué tienes que decir cosas como que dejaremos de ser amigos?! —gritó Hunter.
Se contuvo con todas sus fuerzas, pero sintió que le escocían los ojos.
—¿Cómo sabes que no estoy enojado contigo?
Winston se encontraba a poca distancia. Se dio la vuelta y lo miró.
—Porque te besé, te mordí, y no me abandonaste, sino que me cuidaste toda la noche.
—Te equivocas, fui torturado por ti toda la noche. —Winston suspiró—. Así que, Hunter… ninguna de mis concesiones hacia ti es gratuita.
Hunter observó su espalda y se rascó la cabeza con fuerza.
Entonces, ¿este tipo nunca tuvo la intención de cortar lazos, pero aun así quería hacerle pasar un mal rato?
Si no era gratuito, ¿qué podía sacar de él?
Podía enojarse, podía golpearlo, podía ignorarlo… pero no podía usar la palabra terminar tan a la ligera ni mucho menos como una moneda de cambio…
Eras diferente para mí.
Yo nunca pensé en dejar de ser tu amigo.
Hunter agachó la cabeza y permaneció en la puerta del baño durante mucho tiempo.
Hasta que Owen salió y lo vio de pie allí.
—Oye, ¿estás bien? —preguntó con resignación.
—¡No es asunto tuyo! —Hunter se dio la vuelta y se alejó rápidamente.
—Niño, parece que estás a punto de llorar.
Hunter lo ignoró, le mostró el dedo medio y se alejó a paso ligero.
¡No tenía la más mínima intención de escuchar las burlas de Owen!
Mientras seguía sumido en la depresión, se dio cuenta de que Shen Chuan y Winston estaban de pie junto a la pista, conversando sobre algo.
Hunter nunca había visto a Winston prestar tanta atención al escuchar a otra persona.
Cuando Shen Xi se acercó a Winston con la cremallera de su mochila a medio cerrar, a punto de dejar caer todos los bocadillos que llevaba dentro, Winston actuó con gran familiaridad: empujó los snacks hacia adentro y cerró la mochila por ella.
Hunter se quedó atónito. ¿Acaso Winston los conocía desde hacía mucho tiempo?
Al terminar las prácticas libres del día, mientras regresaban al hotel en el mismo auto, Hunter no pudo contenerse.
—¿Conoces a Van Winston de la escudería Ferrari? —preguntó.
—No somos muy cercanos, pero Shen Xi y yo le tenemos bastante aprecio. Hace un tiempo le envié mi currículum a la escudería Ferrari por una vacante para diseñador de unidades de potencia. Después de hablar con su director técnico, me lo encontré. Él fue quien nos invitó a ver la carrera en el GP de Silverstone. Y ahí fue cuando te vimos. Su consejo en ese entonces fue que, si nos quedábamos en Ferrari, tal vez conseguiríamos un gran salario, pero limitarían todas nuestras ideas de diseño. En cambio, en una escudería pequeña o mediana podríamos desarrollar todo nuestro potencial.
—¿Y por eso eligieron la escudería Marcus?
—No, te elegimos a ti —dijo Shen Chuan con una sonrisa.
Aquello se sentía como si Winston le hubiera entregado a Shen Chuan en bandeja de plata a Marcus. O más bien, como si lo hubiera hecho para asegurarse de que Hunter pudiera conducir un monoplaza superior.
—Pero es una sensación muy extraña; cada vez que veo a Winston, siento que lo conozco desde hace años. No es para nada tan intratable como dicen los medios.
—Entonces, para ti, ¿qué tipo de persona es Winston?
—Tranquilo, racional, sabe mantener la distancia adecuada y no pierde el tiempo en cosas sin sentido —respondió Shen Chuan con gran seriedad.
—Y si te dijera que le hace cierto tipo de bromas a los demás… ¿me creerías? —preguntó Hunter.
—¿Qué tipo de bromas?
—Subidas de tono…
—¿Cómo va a ser posible? Puedo notar su excelente educación y modales tanto al hablar como al actuar. —Shen Chuan negó con la cabeza.
Hunter lloraba a mares por dentro… ¡¿Por qué no iba a ser posible?! ¡Ya le había gastado muchas veces esas bromas sin gracia!
Ahora… Hunter incluso empezaba a dudar… de si de verdad eran bromas.
—¿Y sobre decirle a un amigo que cortarán su amistad?
—Menos todavía. Winston me da la impresión de que no entabla amistades a la ligera, pero cuando alguien se gana su aprecio y entra a su círculo… ya no cambia de opinión tan fácil. Si de verdad quisiera terminar su relación con alguien, no lo anunciaría a los cuatro vientos, sino que se alejaría por completo. —Shen Chuan se sostuvo la barbilla y habló muy en serio.
—Ya veo…
¿Quizás aún tenía salvación?
Al regresar a su habitación de hotel, la tensión acumulada por las prácticas libres comenzó a disiparse lentamente. Se tumbó en la cama, se acurrucó y, en cuanto cerró los ojos, visualizó los labios de Winston acercándose.
Sus labios eran muy suaves… de lo contrario, no habría sentido el impulso de morderlos…
Si de verdad metiera al pequeño Hunter ahí adentro…
Esa calidez, y la punta de su lengua…
De repente, la sangre se le concentró en la parte baja. Soltó una maldición furiosa, se dio la vuelta y salió disparado hacia el baño.
¡Al diablo con lo de romper su amistad!
¡Primero llegaría entre los cinco primeros y disfrutaría de lo prometido, ya después verían!
Espera un momento… ¿estaba seguro de que sería un disfrute? ¡Tal vez terminaría siendo el trauma de su vida!
Hunter dejó escapar un suspiro…
Mientras el agua helada le caía por la cabeza, soltó una risa llena de autodesprecio.
Van Winston… ¿qué clase de persona eras en realidad?
Quería entender por qué demonios estaba tan molesto, ¿qué había impulsado a Winston a soltar la palabra terminar?
Pero cuanto más lo pensaba, menos lo entendía.
—¿En qué estás pensando… Hunter…? ¡A lo mejor ese tipo solo quiere verte frustrado! ¡Si te tomas sus palabras en serio, pierdes!
Esta vez, iba a llegar mucho más lejos de lo que Winston imaginaba, ¡y le daría una buena lección a ese cabrón!
¡Iba a devolverle todo el tormento que le había causado!
¡Joder, si tenías algo que decir, debías decirlo, y si había un problema, debían solucionarlo! ¿Qué sentido tenía enojarse en soledad mientras él no entendía absolutamente nada?
¿Acaso se estaba aprovechando de que no recordaba nada?
Hunter pateó las sábanas con rabia, se dio la vuelta para taparse y volvió a cambiar de posición.
A las nueve y media de la noche, en el bar del último piso del hotel, Winston sostenía una copa, observando cómo la luz se reflejaba en el cristal, sin la menor intención de beber un solo sorbo.
Owen se sentó a su lado, abrazando a una chica de cabello oscuro que estaba dócilmente sentada en su regazo.
—Es raro verte por aquí a estas horas en vez de estar en tu habitación recargando energías. —Owen giró el rostro, con una sonrisa que se reflejaba en toda su expresión.
Winston no respondió.
Sin embargo, el entusiasmo de Owen no decayó. Abrazó a su acompañante por la cintura, apoyó el rostro en el pecho de la chica y miró a Winston.
—¿Acaso en la puerta del baño, si yo no hubiera aparecido, habrías arrastrado al niño a un cubículo para hacértelo?
—Pero apareciste —dijo Winston con voz glacial.
—Olvídalo. Sé que no te atreverías. Solo lo estabas poniendo a prueba, ¿verdad? En cuanto mostró una expresión de pánico, tuviste que aflojarle la cuerda para dejarlo respirar. Durante la temporada, no te atreves a hacerle nada, porque el automovilismo requiere una concentración absoluta. Cualquier cosa que lo distraiga podría hacer que se salga de la pista o incluso poner en riesgo su vida.
Winston guardó silencio y no dijo nada.
Owen se rio y bajó la mirada hacia la entrepierna de Winston.
—No te contengas demasiado. Aún falta bastante para que acabe la temporada. Y, por cierto… te escuché decir eso de romper la amistad. Estás buscando problemas a propósito para hacerlo sufrir. Quieres comprobar dónde está su límite; si por más cosas crueles que le hagas, él se negará a abandonarte. Es un chico heterosexual, puede que ya le hayas torcido un poco el camino, pero aún no se ha doblado del todo. Si pretendes que él mismo decifre lo que pasa por tu mente, lo único que hará será inventar excusas para no perderte. Solo te estás frustrando a ti mismo. Sería mejor que simplemente te lo tiraras cuando termine la temporada.
Winston levantó ligeramente la mirada y miró de reojo a Owen.
—Esa chica la sacaste del club, ¿verdad?
—Sí, ¿a que es preciosa? Al menos tengo mejor gusto que Hunter… él se fijó en ese viejo zorro de Vivian Nikki. Según me contó Nikki, Hunter actuaba con tanta inocencia que ni siquiera tuvo corazón para hincarle el diente. Si Hunter llegara a enterarse de que somos socios de ese club y de que todos esos bares que solía frecuentar en realidad te pertenecen… ¿qué cara crees que pondría? —Owen entornó los ojos y alzó un poco el rostro, luciendo muy expectante.
—Mejor ocúpate de tus propios asuntos. Acabo de decirle a Charles que estás aquí.
—¿Qué? —Owen se quedó perplejo.
—¿Quién te mandó hacerle creer a su esposa que él tenía una amante?
—¡Esto es una venganza! —Owen se levantó de inmediato, tiró de su acompañante y caminó apresuradamente hacia la salida.
—¿De qué me vengaría? —replicó Winston con frialdad.
—¡De que llevara a Hunter al club! ¡Y de que haya leído tus pensamientos retorcidos!
—Buena suerte, Owen. Charles ya se subió al ascensor. Me parece que tu única opción de huida son las escaleras.
—¡Van Winston, no olvides que soy tan rencoroso como tú!
Finalizadas las prácticas libres, dio comienzo la sesión de clasificación.
El circuito de Suzuka era famoso por su mezcla de curvas de alta y baja velocidad, y la escudería Marcus, habiendo ajustado sus unidades de potencia, se sentía mucho más confiada que antes.
Antes de la clasificación, Hunter no salió a fumar. En su lugar, se sentó en silencio en un rincón y se dedicó a simular mentalmente cada trazado de la pista.
Iba a mantener la mejor y más precisa forma hasta el final. ¡Frente al propio Van Winston, iba a hacer que ese tipo que lo amenazaba con terminar la amistad se callara para siempre!
Sin embargo, Marcus empezó a preocuparse.
—Hoy nuestro pequeño Hunter está actuando un poco raro…
—¿Raro cómo? —preguntó Shen Chuan con curiosidad.
—Normalmente, se habría buscado un lugar apartado para fumarse un cigarro, o estaría con el móvil jugando a conectar golosinas… ¡Nunca se pone así, como si estuviera a punto de jugarse la vida o la muerte!
—¿En serio? —Shen Chuan giró el rostro para echar un vistazo—. A mí me parece bastante normal. Después de todo, la F1 es como remar contracorriente: si no triunfas, mueres en el intento.
La sesión de clasificación arrancó. Charles y Owen lideraron todo el tiempo, seguidos muy de cerca por Winston y Penny. Hunter tuvo una arrancada tan feroz que mejoró sus tiempos de las prácticas libres, dejando a Marcus completamente boquiabierto.
—¡Ese chico quiere causar problemas!
Para la Q2, los tiempos por vuelta de Winston se dispararon, superando a Charles, mientras que Hunter pasó del octavo al séptimo lugar.
—Confía en nuestros ajustes —dijo Shen Chuan, palmeando el hombro del nervioso Marcus.
En la Q3, las primeras cinco posiciones no dejaban de cambiar, manteniendo a los espectadores al borde de sus asientos. Al final, Lawrence Owen consiguió la pole position, Winston obtuvo el segundo puesto, y Charles quedó justo detrás de él.
Hunter destacó durante la clasificación y se afianzó en la sexta posición, lo que le garantizaba una clara ventaja para la carrera principal.
Marcus se frotó las cejas.
—¿Fue porque este chico pilotó de maravilla, o fue gracias a las mejoras de nuestro monoplaza?
—Ambas cosas —respondió Shen Chuan.
Por su parte, Donald estaba rebosante de alegría, pues su posición en la parrilla estaba justo detrás de la de Hunter. Ya no tendría que atormentarse preguntándose cuándo lo alcanzaría aquel mocoso irritante.
¡Esa sensación sofocante de tener los colmillos clavados en el cuello y no poder liberarse se la dejaría a su viejo rival, Enzo, de la escudería Lotus, para que la experimentara en carne propia!
Cuando Hunter regresó, no dio señales de haberse relajado como todos esperaban. Por el contrario, parecía un resorte a punto de saltar; incluso la expresión de su rostro bastaba para poner nervioso a todo el personal.
En ese momento, Maddie se acercó a él. Parecía haber estado dudando durante un buen rato, sin saber muy bien cómo abordar el tema.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Hunter, quien había estado descansando con los ojos cerrados.
Tener a alguien dando vueltas a su alrededor lo ponía de los nervios.
—Tú… es solo por si acaso, pero ¿puedes confirmarme si en este Gran Premio Winston no seguirá poniéndome las cosas difíciles?
Hunter suspiró.
—Primero que nada, la posición de Winston está muy por encima de la tuya. A menos que vuelva a sacarte una vuelta de ventaja, no tendrás la oportunidad de cruzarte con él en ningún momento. ¿Cómo va a poder echarte de la pista?
Esa pregunta dejó a Maddie sin palabras.
—Y segundo, lo más importante… ese tipo quiere romper su amistad conmigo, ¿de verdad crees que tengo algo de influencia sobre él?
—¿Romper su amistad? —Maddie mostró una expresión de total sorpresa—. ¿Por qué?
—¡Porque tengo muy mal beber! —Mencionar ese asunto le causó una nueva punzada en el pecho.
—Es imposible… Él te trata tan bien que casi parece que te venera como a su novia… —murmuró Maddie en voz baja.
—¿Qué dijiste? —Hunter alzó una ceja.
—Nada. Espero que consigas un buen resultado en esta carrera.
Maddie estaba a punto de darse la vuelta, pero Hunter lo detuvo.
—¿Me estabas deseando buena suerte?
—¿Acaso pensabas que te estaba maldiciendo? —Maddie puso los ojos en blanco.
—Bueno… gracias…
Una vez que Maddie se alejó, Hunter volvió a cerrar los ojos y continuó simulando mentalmente el circuito de Suzuka.
¡Esta vez, definitivamente iba a dejar a Winston impresionado! ¡Y luego le rompería la cara de un puñetazo!
Antes del inicio de la carrera, todos los monoplazas tomaron sus posiciones.
Marcus se sostenía la barbilla, sumamente tenso.
La arrancada en el circuito de Suzuka era vital; al menor descuido, cualquier ventaja lograda durante la clasificación se desvanecería.
Hunter aferró el volante con ambas manos. Winston estaba a tan solo tres posiciones de distancia.
Winston, será mejor que no permitas que te alcance esta vez, ¡porque te juro que te arrancaré el cuello de un mordisco!
Un fuego ardía en el interior de Hunter. Sabía que estaba rebosante de adrenalina, pero esa excitación no lo perturbaba, sino que le otorgaba una frialdad inusitada.
En el momento de la salida, semejante a un cometa que arrastra miles de partículas de polvo tras de sí, Owen cortó bruscamente el aire y desapareció del campo visual de la multitud. Winston lo persiguió muy de cerca. Los cinco primeros mantuvieron su ritmo habitual y se adentraron en la primera curva.
Hunter defendió su posición en la parrilla y, en cuanto llegó a la primera curva, comenzó a disputarse el terreno con Enzo.
Hunter tomó la curva en quinta marcha, ejecutando una maniobra digna de un libro de texto. En la segunda mitad del trazado curvo, redujo la velocidad a 150 km/h y salió de la curva pegado a la parte trasera del monoplaza de Enzo, logrando que el experimentado veterano sintiera un sudor frío recorrerle la espalda.
Hunter se mantuvo fijado en Enzo. Tenía una fuerza contenida en su interior, como si fuera una vaina a punto de estallar de adentro hacia afuera.
Cuatro vueltas más tarde, en las curvas en “S” —izquierda, derecha, izquierda—, Hunter exprimió al máximo la capacidad de frenado de su monoplaza. Al salir, adelantó a Enzo en un solo movimiento, ascendiendo hasta la quinta posición.
—¡Oh…! —Marcus apretó los puños, y todos los miembros del equipo estallaron en aplausos al unísono.
Enzo intentó recuperar su lugar, pero Hunter pisó el acelerador para aumentar la distancia; durante las siguientes vueltas, Enzo no dejó de pisarle los talones.
Era la primera vez en lo que iba de la temporada que Hunter experimentaba lo que era ser perseguido por un oponente.
Giró para entrar a la curva y aceleró para salir de ella con absoluta soltura; incluso su estilo de conducción defensiva demostraba una gran madurez.
Justo delante de él se encontraba Penny, de la escudería Renault.
Hunter y Enzo entraron a los boxes casi al mismo tiempo. Dos vueltas después, Hunter comenzó su ofensiva contra Penny. En la curva Spoon, gracias a una brillante entrada y una potente salida, casi provocó que Penny cometiera un error de trazado. No obstante, Penny defendió su posición con uñas y dientes y se mantuvo en la delantera rumbo al siguiente tramo.
Tras varias vueltas consecutivas, los nervios de Penny estaban al borde del colapso.
Aunque era la primera vez que se enfrentaba a Hunter cara a cara, hacía mucho tiempo que tenía en la mira a esa joven promesa.
En este GP, las mejoras en el sistema de suspensión del monoplaza de Hunter le proporcionaban una mayor estabilidad en las curvas, mientras que el incremento en la potencia le permitía trazar líneas más precisas y realizar adelantamientos espectaculares.
El objetivo original de Penny era alcanzar a Charles, el Gran Tiburón Blanco que iba por delante de él, pero en ese momento lo único que deseaba era deshacerse de la sombra letal que lo perseguía.
Hunter hizo una parada en boxes nuevamente, lo que obligó a Penny a adelantar su propio pit stop. Tras el cambio de neumáticos, ambos monoplazas continuaron su implacable duelo.
Unas cuantas vueltas más tarde, como si por fin hubiera agotado su paciencia, Hunter frenó tarde deliberadamente al llegar a la curva Degner.
Su trazado se desvió peligrosamente, y Marcus no pudo evitar gritar:
—¡Hunter! ¡Hunter!
Pero Shen Chuan, que estaba a su lado, se mantuvo extrañamente sereno.
—¡Todavía tiene tiempo!
Una vez que cruzó el vértice, Hunter tomó la delantera a la salida. Todos los espectadores estiraron el cuello de forma instintiva para presenciar cómo pasaba frente a Penny, atravesaba la curva de la horquilla con una fluidez asombrosa y, con pura arrogancia, aumentaba la distancia que lo separaba de su rival.
El público estalló en ovaciones.
Marcus abrazó con fuerza a Shen Chuan.
—¡El niño lo ha logrado! ¡Lo consiguió!
—Nosotros lo conseguimos. —Shen Chuan sonrió y le dio unas palmaditas en la espalda a Marcus.
Hora del huevo salado:
Hunter: ¡Ese detestable de Maddie dijo que me veneras como si fuera tu chica!
Winston: Se equivocó.
Hunter: ¡Ya sabía yo que se había equivocado!
Winston: Me considero tu hombre y como tal te venero.
Hunter: …
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