Ren Yi y Qi Xiao primero fueron a cenar y a ver una película. Al caer la noche, cada uno llamó a un par de amigos y se reunieron en el bar que frecuentaban.

En realidad, a Ren Yi le gustaba bastante beber. Aunque no era alcohólico, durante los turnos de servicio tenían estrictamente prohibido el alcohol. Ya que raras veces tenían días libres, era natural que quisiera relajarse como es debido.

Se divirtieron hasta la medianoche, momento en que el grupo comenzó a dispersarse gradualmente. Ren Yi había bebido bastante, pero aún podía caminar con firmeza; Qi Xiao, en cambio, iba tambaleándose y colgando de él.

Al llegar al auto, Ren Yi liberó una mano para sacar su teléfono.

—Espera un momento, pediré un conductor designado.

Qi Xiao rodeó el cuello de Ren Yi. Levantó la cabeza, apretando sus labios calientes contra los de él en un suave beso.

Ren Yi lo sostuvo por la cintura.

—Ya, ya, primero vayamos a casa —dijo de forma vaga.

Qi Xiao lo miró con ojos nublados.

—Hermano, eres muy bueno, demasiado bueno —murmuró.

—Sí, lo sé —respondió Ren Yi con una sonrisa—. ¿Qué te pasa?

—La verdad… tengo muchas ganas de tener algo serio contigo —dijo Qi Xiao, arrastrando las palabras por la embriaguez—. Pero siento que, ahora mismo… no soy nada. No soy famoso, no tengo dinero y… y no tengo derecho a tener pareja.

—Apenas tienes veintitrés años, ¿cuál es la prisa? Seguro que te harás famoso —lo consoló Ren Yi. Hizo el pedido en la aplicación y se quedó esperando a que llegara el conductor.

—Esos niños de hoy en día, apenas tienen diez y tantos y ya están en la industria del entretenimiento. —Qi Xiao frotó su mejilla contra la de Ren Yi—. El que se te acercó hace un rato tenía dieciocho o diecinueve años, ¿acaso… acaso también te vas a dejar robar por los más jóvenes?

—Solo dices tonterías. —Ren Yi soltó una carcajada—. Te llevaré a casa para que duermas bien.

—¿Y… y tú por qué no tienes pareja?

—Porque no tengo tiempo.

Qi Xiao miró a Ren Yi con una sonrisa boba.

—¿Por qué no… lo intentamos nosotros?

Ren Yi le alborotó el cabello a Qi Xiao.

—Hablaremos de esto cuando se te pase la borrachera —dijo en voz baja.

No era que no quisiera tener pareja, pero sabía que entre él y Qi Xiao había diferencias demasiado grandes, desde sus antecedentes y aspiraciones hasta sus valores, por lo que sería imposible mantener una relación romántica.

Qi Xiao rodeó la cintura de Ren Yi con los brazos, colgándose de él con todo su peso. Enterró el rostro en su pecho, frotándose lentamente como un gato obediente.

Poco después llegó el conductor. Ren Yi metió a Qi Xiao en el auto y descubrió que ya se había quedado dormido.

Le indicó al conductor que los llevara a la casa de Qi Xiao.

Apenas estaba amaneciendo cuando el sonido del teléfono despertó a Ren Yi. Medio dormido, agarró el celular de la mesa de noche, se lo pegó a la oreja y soltó un ronco:

—¿Aló?

Hubo una pausa al otro lado de la línea.

—¿Cómo es que a esta hora sigues durmiendo?

La voz fría y gélida de Gong Yingxian se sintió como una jarra de agua helada sobre el rostro de Ren Yi, despertándolo un poco de inmediato. Obligándose a abrir los ojos, murmuró:

—¿Qué… qué hora es?

Después de preguntar, miró la pantalla del teléfono: casi las nueve.

—Estuviste bebiendo —dijo Gong Yingxian con evidente disgusto.

—Ah, anoche estuve tomando con unos amigos hasta tarde. —Ren Yi se incorporó—. Hacía mucho tiempo que no despertaba tan tarde… ¿Qué pasa?

—Olvídalo. —Gong Yingxian colgó sin más.

Ren Yi se quedó paralizado durante un buen rato, escuchando el tono de ocupado. Cuando por fin reaccionó, recordó que ayer ambos habían acordado volver al complejo residencial Wanyuan. La escena del incendio no podía permanecer acordonada por mucho tiempo, ya que afectaría la vida normal de los residentes; a diferencia del bar, su tiempo era limitado.

Anoche había bebido demasiado y lo había olvidado por completo.

Ren Yi se golpeó la cabeza con el puño, se levantó del sofá y fue al baño a asearse.

Había pasado la noche en casa de Qi Xiao. Después de meterlo en la cama, estaba tan cansado que ni siquiera quiso moverse y se quedó dormido allí mismo. Al despertar, le dolía la espalda, la cabeza le daba vueltas y tenía náuseas; los típicos síntomas de la resaca.

Cuando salió de la ducha, Qi Xiao todavía roncaba profundamente. Rebuscó en el armario y, de entre un montón de ropa de moda, eligió unos vaqueros y una camiseta de estilo relativamente sobrio. No era mucho más alto que Qi Xiao, así que la talla le servía.

Una vez cambiado, Ren Yi le dejó una nota a Qi Xiao avisándole que tenía un asunto pendiente y debía irse. Luego, agarró sus llaves y salió.

A esa hora estaba en pleno pico de tráfico y Ren Yi quedó atascado en el Tercer Anillo. Miró con frustración la fila interminable de autos delante de él, tomó el teléfono y le envió un mensaje a Gong Yingxian:

[Hay algo de tráfico, llego en un rato.]

En el camino, Ren Yi recibió una llamada de Zhang Wen. Ya estaban los resultados de las muestras enviadas al laboratorio para su análisis; en efecto, se trataba de gasolina. Ren Yi le pidió a Zhang Wen que fuera una vez más al lugar, ya que debían buscar pistas en la escena que los ayudaran a encontrar al culpable.

Tardó más de cuarenta minutos en recorrer un trayecto de apenas diez kilómetros. Al ver el auto de Gong Yingxian afuera del complejo Wanyuan, soltó un suspiro de alivio; menos mal que todavía estaba allí.

Subió las escaleras y encontró a Gong Yingxian y a varios policías en la escena.

Al verlo, Gong Yingxian solo le dirigió una mirada fugaz antes de apartar el rostro. Llevaba una mascarilla que únicamente dejaba al descubierto un par de ojos hermosos en los que se ocultaban muchas emociones.

Ren Yi se acercó a él.

—El laboratorio de investigación de incendios confirmó que se usó gasolina como acelerante en la puerta del apartamento 2209. Fue provocado.

—Mm, ya lo sé —respondió Gong Yingxian.

—Lo más probable es que el pirómano sea un vecino de este mismo piso. —Ren Yi miró a su alrededor—. Hay doce apartamentos en total; en el 2211 también hubo muertos y en los demás hubo varios heridos, desde leves hasta graves. Me pregunto si el que provocó el incendio terminó sufriendo las consecuencias de sus propios actos.

Gong Yingxian no respondió, limitándose a examinar minuciosamente el interior del 2209.

Ren Yi lo siguió de cerca.

—Es posible que el responsable solo quisiera vengarse un poco del 2209, sin imaginarse que provocaría un incendio de esta magnitud —continuó.

Gong Yingxian seguía sin decir una palabra.

Ren Yi, ya frustrado, dio un paso al frente para bloquearle el paso a Gong Yingxian, obligándolo a mirarlo.

—¿Qué te pasa, doctor Gong? ¿Estás enojado conmigo? —Ren Yi lo miró, sin comprender.

—No tengo tiempo para eso —dijo Gong Yingxian con frialdad.

—Solo llegué un poco tarde, ¿no? Casi nunca tengo días libres; es de lo más normal tomar un trago y soltarse un poco. —Ren Yi sonrió con tono de broma—. No es para tanto.

Gong Yingxian lo esquivó y caminó hacia la cocina del 2209, buscando algo entre los escombros.

—Eres un… ¿Qué estás buscando?

—Una cafetera.

—¿Qué?

Gong Yingxian revisó meticulosamente la cocina, que había quedado carbonizada e irreconocible. Frunció el ceño pensativo por un momento y luego se dirigió al baño para seguir buscando.

—¿Y ahora qué buscas?

—Un cepillo de dientes eléctrico.

Ren Yi estaba cada vez más desconcertado.

—¿Qué se supone que estás haciendo?

—En lugar de hablar tonterías, mejor ayúdame a buscar.

A Ren Yi no le quedó más remedio que ponerse a buscar junto a Gong Yingxian, pero solo encontraron la mitad de un mango de cepillo de dientes de plástico debajo del mueble del baño que se había derrumbado por el fuego.

Gong Yingxian metió el pedazo de mango en una bolsa de recolección de pruebas.

Ren Yi comenzó a molestarse.

—Al menos dime qué diablos estás haciendo. Cuando soy yo quien te ayuda, te lo explico todo sin guardarme nada.

Gong Yingxian por fin lo miró directamente y, sin mostrar expresión alguna, respondió:

—En la pila de basura quemada que estaba en la entrada, encontré algunos desechos domésticos que probablemente no pertenezcan a esta familia.

—¿Como cuáles?

—Observé que el nivel de vida de esta familia no era muy alto; no tenían electrodomésticos modernos que destacaran en la casa y hasta la lavadora era de un modelo viejo. —Gong Yingxian levantó la bolsa que llevaba en la mano—. Pero en esa pila de basura había restos de café y cabezales de repuesto para cepillos de dientes eléctricos, entre otras cosas.

A Ren Yi se le iluminaron los ojos.

—Vaya, qué buen ojo tienes. Entonces, ¿esa basura en la puerta no era de ellos?

—Solo una parte. Mis colegas ya interrogaron a algunos vecinos y confirmaron la versión de Xue Fei: en efecto, esta familia solía acumular basura en la puerta; luego, posiblemente para molestar a propósito a los vecinos, empezaron a amontonarla por varios días e incluso semanas enteras antes de tirarla.

—¿Entonces por qué había basura en su puerta que no les pertenecía?

—Eso solo se lo podemos preguntar al pirómano.

Ren Yi lo meditó un momento.

—Abajo debe haber cámaras de seguridad, ¿no? ¿Hay alguna pista?

—Acaban de llevar las grabaciones a la subdelegación; mis colegas las están revisando —indicó Gong Yingxian—. Basándote en la escena, ¿puedes dibujarme un mapa de propagación del fuego? No solo del interior del apartamento, sino de todo el piso. La dirección en la que se propagó el incendio podría darnos algunas respuestas.

—Claro que sí.

Gong Yingxian sacó su iPad, abrió los planos de ese edificio y se lo entregó a Ren Yi.

Ren Yi lo tomó y regresó al pasillo. Guiándose por los distintos rastros que dejó el fuego, como las marcas y cráteres por quemaduras en el suelo, la forma y posición de las manchas de humo en las paredes, los escombros del techo colapsado, y toda aquella evidencia silenciosa que quedó tras el incendio, trazó la dirección y el orden en que se propagaron las llamas.

Justo en ese momento llegó Zhang Wen y lo acompañó a inspeccionar el lugar.

Al terminar de dibujar, los tres clavaron la vista en el plano, sumidos en un profundo silencio.

—Qué extraño… —Ren Yi miró hacia la ventana que estaba al final del pasillo—. El 2209 está en el lado oeste. Cuando comenzó el incendio, las llamas debieron haberse propagado primero hacia la ventana de ventilación del ala oeste; ¿por qué avanzaron en sentido contrario, hacia el este? El fuego del lado oeste se propagó a través del techo falso.

—¿Cómo puedes estar seguro de que el fuego del lado oeste avanzó por el techo falso?

Ren Yi recogió un trozo de placa de yeso.

—Es muy simple. Si el suelo del lado oeste hubiera sido lo primero en incendiarse, las llamas, al subir por la pared, habrían ennegrecido primero el techo. Cuando ese techo se desplomara, el lado que topara con el suelo estaría negro y, al mismo tiempo, caería sobre otros objetos incendiados. Sin embargo, en esta placa de yeso… —Le dio la vuelta a la losa carbonizada, revelando un reverso completamente blanco—. No solo el lado que tocó el suelo carece de manchas de humo, sino que además no había ningún material combustible debajo de ella. Esto demuestra que el fuego ardió primero dentro del techo falso y luego cayó, provocando que se incendiara el suelo.

—¿Cómo es posible?

Ren Yi negó con la cabeza.

—Como ambos lados se quemaron severamente y, cuando subí a realizar el rescate, solo pude moverme por el ala este, ya que el lado oeste era el punto de origen y la magnitud del fuego me impedía pasar, di por hecho que el ala oeste ardió primero; la ventana abierta respaldaba esta idea. Pero, después de examinar la evidencia, la realidad es justamente la contraria.

—¿Qué pudo haber causado esta situación?

—Ayer solo me concentré en revisar el 2209 y no examiné bien el pasillo. —Ren Yi se notaba algo frustrado—. Fui un descuidado. Una de las posibilidades que se me ocurren es que, en ese momento, la ventana del lado oeste estuviera cerrada, obligando al fuego a propagarse hacia la ventana del pasillo del ala este.

—Vamos a echar un vistazo.

Los tres caminaron hacia la ventana del ala oeste. Del marco de la ventana ya no quedaba casi nada a causa de las llamas, y los cristales estaban esparcidos por el suelo. Si se juzgara únicamente por el estado actual del marco, la ventana estaba cerrada, pero no se podía descartar la posibilidad de que la presión térmica la hubiera cerrado de golpe.

—Esta ventana sirve para ventilar; por lo general, a menos que sea invierno, nadie la cerraría en el pasillo —analizó Gong Yingxian—. Con mayor razón si había basura maloliente acumulada durante tanto tiempo, nadie querría cerrarla.

Ren Yi inhaló profundamente.

—¿Alguien la cerró para evitar que el fuego se propagara hacia el oeste?

Ambos giraron la cabeza al mismo tiempo, mirando hacia la profundidad del pasillo. Entre las seis familias que vivían en el ala oeste, ¿quién sería el pirómano?

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