¿Eres estúpido?
En cuanto Wu Qianjing y su grupo salieron del Patio Bujin, oscurecieron sus rostros y dejaron atrás a Wu Qianqing y a su hijo, alejándose con pasos rápidos. Solo redujeron la velocidad cuando estuvieron a dos callejones de distancia.
—¡Maldita sea! —Wu Qiantong golpeó el muro con el puño lleno de indignación—. Obviamente se nos ocurrió esta idea para «tomar prestados» sus materiales, pero en lugar de eso, se nos adelantaron y nos pidieron los nuestros. Simplemente tiramos piedras sobre nuestro propio tejado.
Por supuesto, también podrían haber dicho, al igual que Wu Ruo, que necesitaban los materiales para uso propio. Sin embargo, no poseían otros materiales valiosos para fusionarlos con sus reservas y crear artefactos mágicos. Así que, cuando llegara el momento y no pudieran presentar nada, su abuelo seguramente sabría que habían usado esa excusa simplemente porque no querían prestar nada. De esa manera, solo lograrían enfurecerlo más.
—Hermano mayor, ¿crees que el tercer hermano tomó prestados nuestros materiales a propósito para amenazarnos con devolverle sus artefactos mágicos, todo porque nosotros no se los hemos devuelto? —preguntó Wu Qianbin con el rostro ensombrecido y voz fría.
—Debería ser imposible. —Wu Qianjing entrecerró los ojos—. Antes de ir a ver al abuelo, él no sabía que propondríamos la idea de pedir prestados los materiales. Además, ¿acaso no conocemos bien cómo es Qianqing?. Si quisiera recuperar sus artefactos, los habría pedido justo ahora frente al abuelo. No dijo nada precisamente porque le importa nuestra relación de hermanos.
—¿Qué dicen si le devolvemos los artefactos mágicos? —sugirió Wu Qianli, reprimiendo una inmensa ira—. De esta forma, ya no necesitarán usar nuestros materiales para fabricar artefactos, y nosotros aún podríamos pedir prestados los suyos.
—Segundo hermano, ¿eres estúpido? —Wu Qianbin le rodó los ojos—. Con la situación actual, incluso si le devolvemos los artefactos al tercer hermano, más adelante igual tendremos que entregarle los materiales. Ya que prometimos dárselos frente al abuelo, si además devolvemos los artefactos, ¿no sería eso salir perdiendo por partida doble?.
—Entonces, ¿de verdad tenemos que entregarles los materiales? —preguntó Wu Qiantong, ardiendo en ira.
Se miraron los unos a los otros, todos con expresiones de no estar dispuestos a entregar nada.
—Por ahora, solo podemos entregar los materiales primero y luego pensar en una forma de recuperarlos con intereses. ¿Qué opinan? —dijo Wu Qianbin, apretando los labios.
—Hermano mayor, ¿tú qué piensas? —preguntaron Wu Qiantong y Wu Qianli, mirando a Wu Qianjing.
—Padre, ¿por qué no dice nada? —preguntó Wu Qianjing, dirigiendo la mirada a Wu Xuanran, quien se había mantenido en silencio.
—Siento que el Wu Ruo de hoy es muy distinto al de siempre —comentó Wu Xuanran, entrecerrando los ojos.
El Wu Ruo del pasado siempre fue extremadamente cobarde; cada vez que lo veía, tartamudeaba y hablaba en voz muy baja. Cuando todos se reunían, a menudo se escondía con complejo de inferioridad en un rincón vacío, intentando por todos los medios no llamar la atención. Sin embargo, aunque el Wu Ruo de hoy seguía siendo igual de gordo que antes, ya no se acobardaba ni se escondía detrás de la gente. Incluso se había atrevido a refutar las palabras de sus tíos. Esto provocó que no pudiera evitar prestarle más atención.
—Al escucharlo decir eso, padre, también creo que Wu Ruo estuvo muy diferente hoy —concordó Wu Qianbin, frunciendo el ceño.
—¿Diferente en qué? —se burló Wu Qiantong—. Sigue siendo igual de gordo y molesto.
—¿No notaron que hace un momento no solo se atrevió a hablar extensamente frente a tantas personas, sino que también fue elocuente y dio razones sólidas? —cuestionó Wu Qianbin—. Su temperamento ya no es cobarde como antes.
—A mí me parece que estaba tan aterrorizado de ser intimidado que no tuvo más remedio que dar un paso al frente y luchar por un par de artefactos mágicos para salvar su vida. —Wu Qiantong no le dio importancia—. De lo contrario, ni siquiera sabría cómo terminó muriendo en la Mansión Hei.
Como los demás no lograban descifrar la razón por la que Wu Ruo había actuado de forma tan diferente, solo pudieron estar de acuerdo con las palabras de Wu Qiantong.
—En cuanto regresen, envíen sus materiales al Patio Shuqing —ordenó Wu Xuanran—. Quiero ver qué clase de artefactos mágicos fabricarán usándolos.
No se podía crear un artefacto mágico con un solo material, ni tampoco se podían fusionar todos los materiales entre sí. Por lo tanto, quería averiguar si Wu Ruo poseía los elementos necesarios para combinarlos con los que había pedido prestados.
—¿El padre quiere decir que si no tienen materiales para fusionar con los nuestros, tendremos una excusa para evitar que sigan fabricando artefactos mágicos y, entonces, podremos «tomar prestados» los materiales que les sobren? —indagó Wu Qianjing al comprender rápidamente el significado de sus palabras, con un destello iluminando su mirada.
Wu Xuanran asintió.
Al escuchar esto, los otros tres hermanos sonrieron, regodeándose en la desgracia ajena.
Deja un comentario