La fiesta anual de la empresa se celebró una semana antes de Navidad. Ese día, además de los empleados de la compañía, también asistieron bastantes miembros de la prensa. Zhou Xiang estuvo ocupado entre bastidores hasta ese mismo momento.
Lan Xirong, que se suponía que debía estar en el salón de banquetes, de alguna manera logró encontrarlo en la puerta trasera del hotel.
Zhou Xiang estaba aprovechando un momento libre para fumarse un cigarrillo. Al verlo, se sorprendió. —¿Qué haces aquí?
Lan Xirong sonrió. —Te estuve buscando toda la noche. No pensé que te estarías escondiendo aquí.
—No me estoy escondiendo, de por sí mi trabajo es aquí atrás —explicó Zhou Xiang—. Deberías volver rápido; en cualquier momento empezarán a buscarte.
—Solo salí a tomar un poco de aire. —Lan Xirong lo miró con ternura—. Xiang-ge, has trabajado duro.
—No es nada, al fin y al cabo, me pagan por esto. —Zhou Xiang apagó el cigarrillo.
—De verdad no esperaba que pudiéramos actuar juntos en una película. Tengo muchas ganas de compartir pantalla contigo —dijo Lan Xirong con anticipación.
Zhou Xiang se quedó helado. —¿Tenemos escenas juntos?
—Sí, ¿acaso no leíste el guion?
—Oh, claro, tú interpretas al hermano menor de Wang Yudong, seguro que tendremos interacciones.
—No, no como su doble de acción. El personaje que vas a interpretar y el mío ya tenían interacciones desde un principio.
Zhou Xiang se rio. —No lo sabía, mis escenas no son muchas y el director Wang no me ha dado el guion.
—Eso es porque el guion aún no se ha terminado de modificar. El jefe Wang logró conseguirte un par de tomas más. Le eché un vistazo al guion antiguo y la imagen de tu personaje es muy positiva. Xiang-ge, de verdad lo espero con ansias. —Los ojos de Lan Xirong brillaban, y lo miraba fijamente sin parpadear.
Zhou Xiang también se sintió un poco emocionado en su interior, pero le dio vergüenza demostrarlo. —En unos días buscaré al guionista para preguntarle.
—Después de Navidad habrá una reunión, puedes preguntarle entonces.
—De acuerdo.
Lan Xirong sonrió levemente. —Xiang-ge, ¿qué harás en Navidad? ¿La pasarás con tu… novio?
—Mmm, supongo que sí. Ambos estamos muy ocupados y aún no lo hemos hablado. —Aunque Zhou Xiang ya lo había pensado, todavía no se lo había preguntado a Yan Mingxiu y no sabía si lo rechazaría.
Lan Xirong bajó la mirada, algo decepcionado. —Xiang-ge, si resulta que no tienes planes para Navidad, pásala conmigo. Podemos ir a comer olla caliente.
Zhou Xiang sonrió. —Tú estás muy ocupado. Dudo mucho que vayas a tener tiempo.
—Si la pasas conmigo, cancelaré todo lo demás. Lo digo en serio. —Lan Xirong lo miró con suma seriedad.
Incómodo, Zhou Xiang giró levemente la cabeza. —Ya lo veremos cuando llegue el momento.
Ambos intercambiaron algunas palabras más de manera casual. Luego, Lan Xirong miró su reloj y, con resignación, regresó al salón de banquetes. Zhou Xiang fumó un cigarrillo tras otro, contemplando el cielo nocturno azul oscuro. Su mente era un completo caos; pensaba en todo y a la vez en nada, sin poder llegar a ninguna conclusión.
Cuando regresó a casa esa noche, ya eran casi las dos de la madrugada. Había estado trabajando todo el día y sentía que su cuerpo se desmoronaba por el agotamiento.
Para su sorpresa, Yan Mingxiu no estaba dormido. Parecía estar esperándolo, lo cual conmovió profundamente a Zhou Xiang.
Yan Mingxiu le sirvió un vaso de agua caliente. —Ven a beber agua.
Zhou Xiang se quitó el abrigo y se sentó a la mesa, envolviendo el vaso tibio con sus manos heladas.
Al ver su rostro enrojecido por el frío, Yan Mingxiu extendió la mano para tocarlo y frunció el ceño.
—¿Acaso no vas en auto? ¿Cómo es que te congelaste de esta manera?
—Después de que terminó la fiesta anual, ayudé a mover algunas cosas.
A Yan Mingxiu no le gustaba en absoluto ver a Zhou Xiang luciendo tan agotado. Por más que lo mirara, le resultaba molesto. Desde su perspectiva, las cosas que hacía Zhou Xiang generaban muy poco valor, pero aun así, a Zhou Xiang parecía encantarle.
Preguntó en voz baja: —En su fiesta anual… Lan Xirong también estuvo allí, ¿verdad?
Zhou Xiang se quedó paralizado por un momento antes de emitir un sonido de afirmación.
—¿Hablaron?
—…No. Él estaba en el salón de banquetes y yo estaba trabajando entre bastidores, ni siquiera lo vi. —Zhou Xiang se sintió un poco culpable. Al recordar lo que Lan Xirong le había dicho ese día, se preocupó aún más. Había estado buscando la oportunidad de decirle a Yan Mingxiu que iba a actuar en la película de Wang Yudong, y que Lan Xirong también participaría, pero viendo la actitud de Yan Mingxiu, cada vez se atrevía menos a abrir la boca.
Yan Mingxiu asintió, satisfecho. Su mano acarició desde su mejilla hasta su oreja. —En el futuro, no te entusiasmes ciegamente con cosas que no son tu responsabilidad. ¿Qué ganas con ello? Terminaste congelado.
Zhou Xiang respondió con total naturalidad:
—Todos somos colegas, ¿no es normal ayudar un poco?
Yan Mingxiu negó con la cabeza. —Ve a darte una ducha y acuéstate temprano.
Después de beber el agua, Zhou Xiang tomó una reconfortante ducha caliente. Al entrar a la habitación, descubrió que Yan Mingxiu ya se había acostado.
Se metió bajo las sábanas, abrazó a Yan Mingxiu por detrás y preguntó en voz baja:
—Mingxiu, ¿tienes algún plan para Navidad?
Yan Mingxiu se dio la vuelta. —¿Qué quieres hacer?
Zhou Xiang sonrió.
—¿Me dejarás organizarlo a mí? ¿Entonces ese día tu tiempo será mío?
Yan Mingxiu asintió.
—Me da igual celebrar o no este tipo de festividades, no tienen nada de especial.
—Solo unámonos a la diversión. Si no, podemos ir a cenar y luego a ver una película. La vez pasada un amigo me recomendó un restaurante de comida occidental, dijo que tiene muy buen ambiente. Las reservas están llenas hasta dentro de tres meses, pero mi amigo conoce al dueño. ¿Le pido que nos haga un espacio?
—De acuerdo, haz lo que te parezca mejor. —A Yan Mingxiu no le interesaban estos días en los que todo el mundo se volvía loco por celebrar, pero viendo que a Zhou Xiang le importaba tanto, estaba dispuesto a acompañarlo en el bullicio. Añadió—: Entonces yo reservaré el hotel. Cambiemos de ambiente…
Lo que harían en otro ambiente era, por supuesto, evidente. Zhou Xiang sonrió con picardía. —Buena idea, justo iba a decir eso.
Yan Mingxiu apoyó una mano en su cintura. Bajo la luz de la luna, sus ojos negros y brillantes observaban en silencio a Zhou Xiang.
Zhou Xiang sintió que su mirada lo absorbía, incapaz de apartar los ojos. Los dos se miraron fijamente en silencio; hacía mucho tiempo que no se contemplaban el uno al otro con tanta atención.
Zhou Xiang bajó la voz. —¿En qué estás pensando?
—En nada.
Zhou Xiang sonrió levemente.
—Mingxiu, siento que soy muy feliz ahora mismo. ¿Y tú?
Yan Mingxiu parpadeó y soltó un suave «Mmm». No dijo que sí, ni dijo que no, simplemente emitió ese sonido.
Zhou Xiang cerró los ojos con una sonrisa.
Yan Mingxiu se acercó, rodeando su espalda con un brazo fuerte, casi como si quisiera encerrar a Zhou Xiang en su abrazo. Aunque con la complexión de Zhou Xiang, esta postura resultaba un tanto cómica, Yan Mingxiu podía sentir el aliento de Zhou Xiang chocar contra su cuello, y le pareció muy cálido.
Dejémoslo así, tampoco está mal.
El día de Navidad, Yan Mingxiu regresó temprano. Zhou Xiang lo esperó en casa, y cuando este se cambió de ropa, calcularon el tiempo y salieron con anticipación.
Ese día no solo era festivo, sino también viernes, por lo que el tráfico estaba tan congestionado que ir en auto era más lento que caminar. Por suerte, el restaurante no estaba muy lejos. Normalmente tomaría quince minutos llegar, pero hoy les tomó una hora.
El restaurante estaba completamente lleno, pero el ambiente en el interior era muy tranquilo, lo que formaba un fuerte contraste con la multitud bulliciosa del exterior.
A su alrededor, estaban rodeados de parejas. Ver a dos hombres adultos teniendo una cena a la luz de las velas cara a cara resultaba un poco fuera de lugar. Especialmente con la apariencia de Yan Mingxiu, que llamaba tanto la atención, casi todo el mundo los miraba a escondidas.
Zhou Xiang no se esperaba una situación tan incómoda, así que se mantuvo observando la expresión de Yan Mingxiu, temiendo que se enfadara.
Sin embargo, Yan Mingxiu actuaba como si no hubiera nadie más presente. Al ver que Zhou Xiang lo miraba, rio. —¿Por qué estás tan tenso? No dejes que unos desconocidos arruinen tu estado de ánimo, tú come.
Zhou Xiang suspiró aliviado y sonrió. —¿Acaso ya estás acostumbrado a que te miren?
Yan Mingxiu se encogió de hombros con ligereza, sin confirmar ni negar nada.
—Solo con esa tranquilidad tuya, es una verdadera lástima que no seas celebridad.
Yan Mingxiu sonrió y negó con la cabeza. —Odio ese tipo de profesiones en las que no tienes absolutamente nada de privacidad. Es muy inconveniente hacer cualquier cosa.
Zhou Xiang asintió. —Es cierto. Ni te imaginas lo aterradores que pueden ser algunos reporteros. Asuntos de hace más de diez años, que probablemente hasta los propios involucrados hayan olvidado, esos reporteros pueden desenterrarlos. Ser celebridad de verdad que no es vida. Lo mejor de este mundo sigue siendo tener dinero y que los demás no lo sepan.
Zhou Xiang le contó a Yan Mingxiu un clásico caso de chismes dentro del círculo del entretenimiento. Normalmente no hablaban de estas cosas porque a Yan Mingxiu no le interesaban, pero ese día lo escuchó con gran entusiasmo. Hacía mucho tiempo que no hablaban tanto, y disfrutaron muchísimo de la cena.
Después de comer, se dirigieron al estacionamiento subterráneo. Justo cuando estaban a punto de subir al auto, una voz femenina sonó de repente a sus espaldas:
—¿Mingxiu?
Ambos se dieron la vuelta al mismo tiempo y vieron a una mujer alta y hermosa del brazo de un hombre con gafas de sol, de pie detrás de ellos.
Zhou Xiang reconoció de un solo vistazo que el hombre de las gafas de sol era Wang Yudong.
La expresión de Yan Mingxiu cambió de inmediato al verlos a los dos. Murmuró vagamente:
—Hermana.
—Mingxiu, ¿también viniste aquí a comer? ¿Cómo es que no te vi hace un momento? —Mientras hablaba, Yan Mingmei se acercó. Al notar a Zhou Xiang, se quedó perpleja.
Wang Yudong también se quitó las gafas de sol. Miró a Zhou Xiang con los ojos llenos de advertencia.
Por un momento, Zhou Xiang se sintió tan incómodo que no sabía dónde esconderse. Solo pudo obligarse a mantener la calma y le dedicó una sonrisa educada a Yan Mingmei.
Yan Mingmei no sonrió. Casi de inmediato, comenzó a sospechar qué tipo de relación había entre su hermano menor y aquel hombre. Yan Mingmei no ignoraba que la orientación sexual de Yan Mingxiu tenía un problema, pero ella, al igual que sus padres, siempre prefería olvidarlo de manera selectiva.
Miró a Zhou Xiang y luego volvió la mirada hacia Yan Mingxiu.
—Mingxiu, ¿es un amigo tuyo?
Los labios de Yan Mingxiu temblaron ligeramente. Sus ojos estaban fijos en el brazo de Yan Mingmei que sostenía a Wang Yudong, y sin importar cómo lo mirara, le resultaba desagradable.
Wang Yudong rodeó la cintura de Yan Mingmei y dijo en voz baja:
—Esta persona es un colega con el que he trabajado, fui yo quien los presentó.
Yan Mingmei pareció soltar un suspiro de alivio, aunque todavía giró la cabeza con cierta inquietud, interrogando a Wang Yudong con la mirada.
Wang Yudong le dirigió una mirada tranquilizadora.
—Probablemente tengan asuntos que atender hoy.
Yan Mingxiu dijo con rigidez:
—Aún tenemos cosas que hacer, nos vamos primero.
—Espera. —Yan Mingmei lo detuvo—. ¿Cuál es la prisa? Yudong y yo vamos a ver una película, vengan con nosotros. —Seguía intranquila y quería observar la relación entre esos dos.
Yan Mingxiu respondió con impaciencia:
—Ya te dije que tenemos cosas que hacer, ¿de dónde sacaríamos tiempo para ver una película? Vayan ustedes.
Yan Mingmei percibió con sensibilidad la fluctuación emocional de Yan Mingxiu y frunció el ceño. —¿Qué te pasa? ¿Cuál es tu apuro?
Yan Mingxiu enfatizó sus palabras: —Tengo asuntos que atender. —Tras decir eso, quitó el seguro del auto y se dirigió a Zhou Xiang—. Vámonos. —Y fue el primero en sentarse en el asiento del conductor.
Zhou Xiang subió al asiento del copiloto sin mirar atrás. Podía sentir dos miradas ardientes clavadas en su espalda.
No fueron a ver ninguna película; Zhou Xiang ya se lo imaginaba.
El ambiente en el camino era sumamente tenso. Yan Mingxiu no dijo ni una palabra y su semblante era terrible.
Zhou Xiang supuso que estaba preocupado de que su hermana lo descubriera, por lo que no consideró apropiado decir mucho más, y ni siquiera pudo ofrecerle palabras de consuelo. Solo le quedó acompañarlo en su silencio.
Yan Mingxiu condujo de vuelta a casa, y al entrar, se dirigió directamente al estudio, cerrando la puerta con un fuerte portazo.
Zhou Xiang miró aquella puerta cerrada y supo que, una vez más, se había quedado excluido del corazón de Yan Mingxiu, y que aún no lograba divisar la oportunidad de poder entrar en él.
Ninguno de los dos volvió a mencionar, por un acuerdo tácito, lo que había sucedido en Navidad, como si nada hubiera pasado. Sin embargo, Yan Mingxiu se volvió cada vez más silencioso.
Dos días antes de Año Nuevo, el director Wang convocó otra reunión. Como Zhou Xiang era solo un personaje menor, su presencia no era estrictamente necesaria, así que nadie le había avisado. Fue el jefe Wang quien, al llegar y notar que no estaba, lo llamó especialmente para que fuera, con la intención de que pudiera interactuar con más personas.
Tan pronto como Zhou Xiang recibió la llamada, condujo apresuradamente hacia el lugar, pero aun así llegó media hora tarde. Nunca imaginó que, al entrar a la sala, se encontraría con la escena del director Wang y Wang Yudong discutiendo, ambos con el rostro rojo y las venas marcadas por la ira.
Apenas entró, las miradas de todos se posaron en él. Zhou Xiang deseó poder volverse invisible; ¿quién querría atraer el fuego enemigo en un momento como ese?
El jefe Wang tampoco esperaba que esos dos terminaran peleando de esa forma, y rápidamente le indicó a Zhou Xiang con la mirada que buscara un lugar para sentarse.
Zhou Xiang corrió agachado y se sentó junto al jefe Wang.
Solo escuchó a Wang Yudong decir fríamente:
—Mi compromiso también es el evento más importante de mi vida. Los demás ya acordaron posponer la ceremonia de inicio de rodaje, ¿acaso el director Wang no puede ser un poco flexible? Definitivamente me iré de vacaciones, espero que el director Wang pueda entenderlo.
El director Wang golpeó la mesa. —¡La fecha se fijó hace dos meses! ¡¿Cómo que la cambias así nada más?! ¡Retrasarás demasiadas cosas! ¡La fecha no se cambiará bajo ninguna circunstancia, y si no vienes, tu nombre no estará en la lista del elenco!
A estas alturas, la relación entre ambos ya era prácticamente irreparable. Los tres inversionistas tenían expresiones de hastío, y el jefe Wang incluso rodaba los ojos, ya sin ganas de intervenir.
Los músculos del rostro de Wang Yudong se retorcieron levemente por la rabia. —Muy bien, entonces que el director Wang encuentre a otra persona para reemplazarme. Espero que logre encontrar a un candidato que le satisfaga.
—¡Sobran las personas que pueden reemplazarte! —El director Wang también estaba tan furioso que resoplaba por la nariz. De un vistazo, notó a Zhou Xiang, cuyo asiento ni siquiera había tenido tiempo de calentarse, y espetó con severidad—: ¡Zhou Xiang!
Zhou Xiang se estremeció del susto. Todos lo miraron a él.
El director Wang soltó un fuerte resoplido.
—Creo que Zhou Xiang está bastante bien. Has sido el doble de acción de Wang Yudong durante mucho tiempo, así que también sabes cómo actuar. Esta vez tú interpretarás el papel de Wang Yudong; ya no como doble de acción, te dejaré ser el protagonista.
Al pronunciar estas palabras, los ojos de todos casi se salen de sus órbitas. La sala de reuniones entera quedó en un silencio sepulcral. Zhou Xiang estaba tan aterrorizado por la declaración que ni siquiera se atrevía a respirar.
Algunas personas que tenían una buena relación con Zhou Xiang le dirigieron miradas llenas de compasión.
Todos entendían que el director Wang no estaba diciendo aquello porque Zhou Xiang tuviera talento, ni porque realmente estuviera calificado para asumir semejante responsabilidad. Era única y exclusivamente porque esa era la forma de humillar a Wang Yudong al máximo.
Ser reemplazado por su propio doble de acción en escenas de riesgo… si este asunto llegaba a confirmarse, Wang Yudong se convertiría en el hazmerreír más grande de toda la industria del entretenimiento.
La jugada del director Wang era, sin duda, despiadada, pero había empujado a Zhou Xiang al ojo del huracán.
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