Por primera vez en toda su vida, Jian Suiying hizo lo que se suponía que debía hacer un hermano mayor: ir a buscar a su hermanito a la salida del examen de ingreso a la universidad para llevarlo a casa. Por supuesto, su objetivo principal no era él.

Apenas llegó a la intersección de la calle donde estaba la escuela en la que rendían el examen, le empezó a doler la cabeza.

Las filas interminables de autos bloqueaban la calle entera hasta dejarla casi intransitable; a donde mirara, solo se veían personas y vehículos, vehículos y personas. Incluso la policía de tránsito había llegado para intentar dirigir y descongestionar el tráfico.

Pasaron veinte minutos y el auto de Jian Suiying había avanzado menos de diez metros.

—Mierda, qué embotellamiento… —Jian Suiying chasqueó la lengua—. Ya está, no sigas avanzando. Me bajaré a buscarlos yo mismo. Da la vuelta más adelante y espéranos en la calle de enfrente.

Su chofer también soltó un suspiro de alivio; avanzar a rastras, poquito a poquito, irritaría a cualquiera.

En cuanto Jian Suiying abrió la puerta, una ola de calor casi lo avienta de regreso al interior.

Entrecerró los ojos para mirar el sol abrasador, bajó del auto y caminó hacia la entrada de la escuela.

El tobillo todavía le dolía un poco, pero no lo suficiente como para impedirle caminar; el verdadero problema era que aquel calor resultaba insoportable.

Por fortuna, era una distancia de apenas unos cien metros. Jian Suiying llegó caminando a su propio ritmo y luego se quedó junto a un grupo de señoras y señores de rostro ansioso que estiraban el cuello, con la mirada clavada en la puerta de la escuela.

Con su gran estatura, piernas largas y un aura sobresaliente, el Joven Amo Jian destacaba de manera excepcional al estar de pie entre ese montón de padres de estudiantes.

Jian Suiying le preguntó a una señora que estaba a su lado y, al enterarse de que el examen de la mañana terminaría en un par de minutos, se apresuró a buscar la sombra de un árbol para pararse ahí a esperar con paciencia.

Estaba ocioso, mirando a su alrededor sin ningún propósito en particular, cuando escuchó que alguien lo llamaba por detrás.

La persona lo llamó “Jian-shao”. Quienes se dirigían a él de esa manera, o bien eran príncipes herederos de su círculo que no lo conocían muy bien, o bien eran personas desesperadas por ganarse su favor.

Giró la cabeza y vio que el recién llegado era alto y apuesto, con rasgos faciales un tanto similares a los de Li Yu, solo que su expresión poseía una seriedad más imponente. Caminaba con paso enérgico; a simple vista quedaba claro que no era un hombre común.

—Vaya, vaya. Pero si es el Joven Amo Mayor Li.

Quien había llegado no era otro que el hermano mayor de Li Yu, Li Xuan.

Él y Li Xuan no eran particularmente cercanos.

Li Xuan era diferente a él. El viejo abuelo de la familia Li era un funcionario civil, mientras que el patriarca de su propia familia era un oficial militar. Aunque ambos pertenecían a la clase de próceres fundadores de la nación, los hombres cultos y los que blandían espadas y armas de fuego se habían menospreciado mutuamente desde tiempos inmemoriales.

En realidad, su abuelo y el Viejo Li no se menospreciaban, simplemente no tenían una relación profunda. Sin embargo, el Viejo Li era diferente a su abuelo; él era extremadamente estricto con la educación académica y cultural de sus descendientes.

Ambos tenían casi la misma edad. Cuando él era un niño con las piernas cubiertas de barro, subiéndose a los árboles para hurgar en nidos de pájaros, se decía que Li Xuan ya estaba sentado obedientemente frente a un escritorio, estudiando inglés.

Por lo tanto, un mocoso salvaje como él, que se pasaba los días peleando y metiéndose en problemas, y a quien un pantalón nuevo no le duraba ni dos días, naturalmente no podía juntarse a jugar con un buen chico, educado, razonable y obediente como Li Xuan.

Cada uno tenía su propio círculo y, aunque estos solían cruzarse a menudo, su relación siempre se limitó a un intercambio cortés de saludos formales al encontrarse.

No obstante, bajo aquel sol abrasador y en medio de ese mar de gente, un encuentro fortuito provocado por un objetivo en común logró que su relación se estrechara, al menos, un poco.

Li Xuan sonrió, apartó a la multitud para acercarse y le estrechó la mano.

—Jian-shao, qué coincidencia.

Jian Suiying también sonrió.

—Ni que lo digas, a esto se le llama destino. Vienes a buscar a Li Yu, supongo.

—Vine a esperarlo, pero no a llevarlo conmigo. Él ya me dijo que se quedará en tu casa junto con Suilin. Aterricé hoy mismo y me vine directo para acá, ni siquiera tuve tiempo de llamarte. En verdad te estoy causando muchas molestias.

—Qué molestias ni qué nada, no seas así de formal. Tu hermano es mi hermano. Además, estos dos niños se llevan sumamente bien; el que charlen juntos antes del examen les ayuda a relajar la tensión, lo cual también será bueno para sus resultados —respondió Jian Suiying entre risas, intentando adular a Li Xuan en cierta medida.

Para familias de renombre como las de ellos, que habían derramado sangre y sudor por la fundación de la Nueva China, los altos mandos tenían una regla no escrita con respecto a su trato: en cada familia y en cada generación, solo se promovía principalmente a un individuo; más de uno era inaceptable.

¿Qué significaba esto? Que en casos como el de la antigua familia Jian, donde su abuelo tuvo dos hijos y dos hijas, este había designado a su tío. Así, de entre toda la familia, los altos mandos darían prioridad a promover a su tío, asegurando básicamente que fuera elevado al menos al nivel de un Comité X antes de su retiro. Los demás hijos debían buscarse la vida; incluso si entraban al gobierno, sus ascensos estarían limitados. Esto era lo que se conocía como equilibrio de poderes. Por esa razón, tras servir como funcionario durante algunos años, su padre dejó la política y se sumergió en los negocios. En su familia, la rama de su padre manejaba el dinero, mientras que su tío sostenía el poder, permitiendo así que el clan prosperara y mantuviera su prestigio a largo plazo.

En cuanto a la familia Li, el Viejo Li había designado al padre de Li Xuan y Li Yu, y su padre, a su vez, había señalado a Li Xuan. Básicamente, si Li Yu quisiera hacer carrera política, sin duda no tendría el mismo empuje que su hermano, por lo que era un hecho innegable que el futuro líder de la familia Li sería Li Xuan.

Li Xuan había resultado ser alguien sumamente capaz. Desde la infancia hasta la adultez, jamás se había separado de la palabra “excelencia”. Su trayectoria había sido viento en popa; sin siquiera haber cumplido los treinta años, ya ocupaba un puesto a nivel de división y en un par de años volvería a ser ascendido. Su futuro era brillante, su camino en la política era llano y amplio, y básicamente, era al que mejor le iba de todos los de su generación.

Aunque Jian Suiying también saboreaba el éxito en el presente, después de todo, su tío no era su padre biológico y algún día tendría que retirarse. Su primo aún era pequeño y el próximo sucesor no había sido elegido. En el abismo insondable que era el ámbito político y gubernamental de la capital, uno debía empezar a acumular y expandir su red de contactos desde muy joven; cuanto más extensa y amplia fuera esa red, más firme y duradera se mantendría la base de él y de la familia Jian.

Mantener buenas relaciones con un futuro líder de la familia Li como Li Xuan era algo que Jian Suiying anhelaba profundamente, y Li Xuan compartía pensamientos más o menos similares.

Hacía un tiempo había escuchado que transfirieron a Li Xuan a Guangxi; nunca se imaginó que hoy se toparía con él en ese lugar.

Li Xuan sonrió, mostrando acuerdo con sus palabras.

—Así es, lo entiendo perfectamente; el estado de ánimo antes del examen de ingreso es lo más importante de todo. Quedarse contigo lo pone más cerca del lugar del examen, eliminando el riesgo de llegar tarde. De verdad tengo que agradecértelo como es debido.

—Anda, deja las formalidades. No es para tanto, solo le ofrezco una cama y un bocado de comida.

Ambos se miraron y rieron, para luego comenzar a charlar trivialidades de todo tipo.

Tras dar unas cuantas vueltas, Jian Suiying guio hábilmente el tema hacia Beihai.

Aquel día no le había dicho tonterías a su padre solo por hablar; de verdad quería conseguir un terreno en Beihai. Recientemente había estado en contacto con un proyecto de producción de piensos que podía reducir los costos a niveles bajísimos, volviéndolo muy competitivo en el mercado. Sin embargo, las materias primas debían importarse del Sudeste Asiático, y el puerto más cercano a su fábrica era el de Beihai. El proyecto era pequeño y, en un principio, lo había despreciado, pero resulta que era obra de la esposa del cuñado de uno de sus hermanos del alma y, con tantas idas y vueltas, querían que él invirtiera y los apoyara. Lo pensó una y otra vez; no quería poner dinero de su bolsillo. Si lograba solicitar un terreno al gobierno bajo la justificación de conservación de energía, protección ambiental y reciclaje de residuos, y luego usaba ese terreno para conseguir financiamiento, sería el equivalente a atrapar a un lobo blanco con las manos vacías. Si en el futuro impulsaba a la empresa hasta sacarla a la bolsa, obtendría ganancias exorbitantes. Pero si no lograba conseguir el terreno, tenía un montón de buenos proyectos a la mano y no estaría dispuesto a desperdiciar su dinero en aquel asunto. Con la mentalidad de hacer el intento, movió algunos hilos para ellos. Si funcionaba, estupendo; si no, al menos les daría una explicación para quedar bien.

Luego de meditarlo un rato, consideró que su conexión con Li Xuan resultaba ser la más viable, así que decidió sondear el terreno sutilmente.

Sin embargo, aquel lugar no era el adecuado para discutir negocios. Li Xuan tenía la mirada fija en los estudiantes que salían de la escuela en oleadas y parecía algo distraído. No respondió de forma directa, sino que esquivó el tema con destreza, diciendo que debían encontrar una oportunidad para reunirse a comer y explorarlo con calma en ese momento.

Jian Suiying también sabía que el momento era inoportuno; solo lo había mencionado de pasada para plantar el asunto en la mente de Li Xuan. De modo que él también concentró su atención en la puerta de la escuela.

Al poco tiempo, Jian Suiying vio aparecer en la puerta de la escuela a un joven de extraordinaria belleza, con labios rojos y dientes blancos. Emocionándose casi más que el mismísimo Li Xuan, comenzó a gritar desde lejos.

—¡Li Yu, Li Yu!

Li Xuan se llevó un susto y lo miró con asombro.

Li Yu no escuchó absolutamente nada; había demasiada gente.

Li Xuan también gritó un par de veces, e incluso intentó abrirse paso entre la multitud para acercarse, pero los padres, con el cuello estirado por la impaciencia, ya habían comenzado a empujar hacia la puerta, haciendo que cruzar fuera una verdadera hazaña.

Jian Suiying se apresuró a sacar su teléfono móvil y marcó el número de Li Yu.

A lo lejos, lo vio sacar el teléfono, fruncir el ceño, dudar por un instante y, finalmente, contestar.

—Jian-ge…

—Mira a tu izquierda.

Li Yu se quedó helado por un segundo. Al voltear, vio a Jian Suiying agitándole la mano, con su hermano mayor de pie justo a su lado.

Li Yu le dirigió una sonrisa a su hermano y se apresuró a correr hacia ellos.

—Ge, ¿qué haces aquí?

—Papá y mamá no quisieron venir. Dicen que quedaron asustados el año que me vinieron a dejar a mí para el examen; dicen que había tanta gente que los autos no avanzaban. Así que me pidieron que viniera a ver cómo estabas.

Li Yu sonrió, mostrando sus dientes blancos como la nieve.

—Me siento bastante bien. —Luego, recordando algo, se volvió hacia Jian Suiying—. Jian-ge, Suilin no estuvo en mi misma aula de examen. —Justo cuando hablaba, sonó su teléfono—. Bueno, Suilin, tu hermano ya está aquí; mi hermano también vino. Estamos a la izquierda de la puerta.

Poco después, un exhausto Jian Suilin llegó caminando, envuelto en una expresión de absoluta calma.

En un inusual arranque de interés, Jian Suiying le preguntó:

—¿Qué tal te fue?

Jian Suilin esbozó una leve sonrisa.

—No siento nada en particular, creo que no me fue muy mal.

—Jaja, pues me alegro. Ya no le des vueltas, examen hecho, examen olvidado; todavía tienes que prepararte para los que faltan.

Li Xuan le dio unas palmaditas en el hombro a Li Yu.

—Tu Jian-ge tiene razón, no pienses más en el que ya pasó. Lao-er, le estás causando molestias a tu Jian-ge al quedarte en su casa, ¿te has asegurado de agradecerle como es debido?

—Ay. —Jian Suiying palmeó el hombro de Li Xuan—. ¿Vas a parar con eso alguna vez?

Li Xuan soltó una carcajada.

—El almuerzo de hoy corre por mi cuenta. Suilin, ¿dónde te gustaría ir a comer?

Jian Suilin respondió con una sonrisa:

—Hermano mayor Li, yo no soy exigente con la comida.

—No salgamos a comer —intervino Jian Suiying—. Ya tengo la comida preparada en mi casa. Andando, andando, vayamos todos a descansar allá al mediodía.

Li Xuan intentó negarse por cortesía con algunas excusas más, pero Jian Suiying insistió implacablemente en que debía ir a comer con ellos a casa.

Li Xuan aprovechó la corriente a su favor y cedió:

—Está bien, les vendrá de maravilla comer algo y tomarse una buena siesta.

Jian Suiying condujo a los tres al otro lado de la calle, donde el chofer ya los estaba esperando.

Al subir al vehículo, se toparon con un ligero problema: ninguno de los cuatro hombres medía menos de un metro con ochenta. Uno iría en el asiento delantero, pero los otros tres tendrían que apretujarse atrás. La incomodidad de tres hombres adultos embutidos en un espacio tan reducido era algo que se contaba por sí solo.

Jian Suiying se arrepintió de haber traído ese sedán y se empecinó en que Li Xuan tomara el asiento del copiloto.

Li Xuan, correspondiendo a la cortesía, insistió en que fuera Jian Suiying quien se sentara al frente.

Después de todo, no eran tan cercanos, y ambos necesitaban otorgarle suficiente prestigio y consideración al otro para asegurar el buen desarrollo de sus futuras interacciones.

Al final, Jian Suiying forzó a Li Xuan a sentarse en el asiento del copiloto. Luego corrió felizmente hacia la parte trasera y se encajó en el medio, apretujado entre su hermano y Li Yu.

El brazo de Li Yu rozaba directamente el costado de su cintura y sus muslos estaban completamente pegados. Aquel aroma fresco y limpio que emanaba de Li Yu flotaba frente a su nariz, y sentía unas ganas inmensas de girar la cabeza y darle una mordida justo ahí, en esa mejilla tan suave.

El Joven Amo Jian estaba tan maravillado que apenas y podía contener la risa.

Anterior: Capítulo 8

Siguiente: Capítulo 10


Descubre más de Chacanna Traducciones

Suscríbete para recibir las últimas entradas en tu correo electrónico.

Posted in ,

Deja un comentario

Descubre más de Chacanna Traducciones

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Continuar leyendo