Ren Yi arrastró a Gong Yingxian de un tirón hasta la escalera de emergencias. Organizó un poco sus palabras y dijo con cierta impotencia:

—En realidad, siempre estuve buscando la oportunidad de decírtelo.

—¿Cuándo? —Gong Yingxian miró a Ren Yi inexpresivamente; su tono era un poco agresivo.

Ren Yi se atragantó un poco. Se dio cuenta de que la reacción de Gong Yingxian de verdad no era normal, era excepcionalmente… fría y dura; obviamente no era su imaginación. Lo pensó, sacó su celular, abrió la galería, encontró una foto y se la mostró a Gong Yingxian.

Gong Yingxian fijó la mirada en la pantalla y su cuerpo se tensó de inmediato.

Era aquella foto de Ren Xiangrong sacando a un Gong Yingxian de seis años del incendio, tomada dieciocho años atrás y publicada en los periódicos de la época.

Gong Yingxian miró la fecha de la foto y su rostro se ensombreció aún más:

—Lo sabías desde hace dos o tres meses. —En ese entonces, no hacía mucho que se conocían.

Ren Yi le explicó con sinceridad:

—Nunca te lo dije por dos razones. Al principio fue porque de verdad no nos conocíamos bien, y no quería que pensaras que estaba tratando de colgarme de ti o congraciarme contigo. Luego, por el asunto de tu familia, pensé que mi padre debía saber algo, pero su enfermedad es muy inestable; temía que no recordara nada y que, si te lo decía, solo te diera falsas esperanzas. Así que quise hablar con él primero, y esta vez de verdad obtuve algo de información útil, por eso planeaba decírtelo.

Gong Yingxian extendió la mano, tomó el celular de Ren Yi y lo miró fijamente, con la mirada cada vez más lúgubre.

—… ¿Estás enojado? —preguntó Ren Yi. Esta reacción era completamente diferente a cualquiera que hubiera imaginado; en realidad, tampoco estaba seguro de cómo debería reaccionar Gong Yingxian. Después de todo, esta foto evocaría demasiados recuerdos dolorosos. Sin embargo, esa inexplicable ira lo hacía sentir inquieto y confundido.

Gong Yingxian levantó de repente la cabeza, y su mirada reveló una ferocidad indescriptible:

—Tu padre… ¿también tiene un lunar en la nariz?

Ren Yi se quedó perplejo:

—Lo heredé de él. —No pudo evitar tocarse la nariz; esa pregunta era demasiado extraña.

Gong Yingxian murmuró:

—No me imaginaba que ya tuviéramos una conexión en aquel entonces.

—Sí, hay demasiadas coincidencias en este mundo —dijo Ren Yi con el ceño fruncido—. No fue mi intención ocultártelo, pero… tampoco hay necesidad de enojarse por esto, ¿verdad?

Gong Yingxian tenía una expresión muy compleja:

—No me gusta que me ocultes cosas.

—Es solo que nunca encontré el momento adecuado.

En realidad, a medida que se hacían más cercanos, este asunto se había vuelto cada vez más incómodo en su mente; decirlo a propósito habría parecido como si estuviera reclamando el crédito. Siempre había esperado que Gong Yingxian lo descubriera por sí mismo, y no esperaba que fuera revelado por un tercero, lo que hizo que la situación fuera aún más extraña.

Gong Yingxian respiró hondo, como si estuviera reprimiendo algo:

—En aquel entonces, ¿fue tu padre el primero en entrar al incendio?

—Debe haberlo sido. Él era el capitán del escuadrón en esa época, ocupaba mi mismo puesto; siempre era el primero en liderar cuando había peligro —explicó Ren Yi, y luego preguntó—: ¿Por qué preguntaste por el lunar?

Gong Yingxian no respondió. Imágenes caóticas surgieron en su mente; durante años, con la ayuda de hipnoterapeutas, se había esforzado al máximo por restaurar los recuerdos de su infancia, pero todavía había grandes áreas en blanco y borrosas.

En ese entonces, en la escena del caso del auto incendiado, un escenario, una temperatura y unos olores similares habían creado un ambiente parecido al de aquellos años. Así que, cuando vio el lunar en el puente de la nariz de Ren Yi, revivió de golpe esos fragmentos de memoria.

En esas imágenes de sus recuerdos había una persona que también tenía un lunar en la nariz. Esta persona parecía ser muy importante, pero él no lograba armar más detalles.

Siempre había tenido sus sospechas sobre los bomberos de aquel entonces. Falsificar pruebas para distorsionar un asesinato y hacerlo parecer un suicidio probablemente no era algo que pudiera lograr una sola de las partes involucradas. Hace unos diez años, habían investigado al grupo de bomberos que acudió al llamado en esa época, pero no encontraron nada, así que no profundizaron más; después de todo, el foco de su investigación era la policía. Y en aquel tiempo, él ni había pensado nada en particular sobre el apellido Ren, ni se le había despertado el recuerdo del lunar en la nariz.

Ahora, esa noticia entrelazaba varias dudas, y por un momento, no supo qué pensar.

¿Por qué Ren Yi se lo había ocultado durante tanto tiempo?

Ren Yi miró a Gong Yingxian sin comprender, esperando su respuesta.

Gong Yingxian esquivó el tema y respondió con ligereza:

—Tengo un recuerdo borroso.

—¿Sobre este lunar? —dijo Ren Yi—. Ha pasado mucho tiempo, y tú eras muy pequeño. Es muy normal que no recuerdes el rostro pero sí ciertos rasgos.

—¿Qué pistas te dio tu padre? —preguntó de nuevo Gong Yingxian.

—Dijo que en el informe de bomberos de aquel año definitivamente debe haber más detalles de los que puede recordar ahora. También tiene algunas dudas sobre el punto de origen del incendio y me pidió que lo investigara.

Gong Yingxian apretó los puños en secreto: —¿Cuándo traerás a tu padre? Quiero verlo en persona.

—Cuando termine con lo del concierto. —Ren Yi se adelantó a advertirle—: Pero, en este momento, mi padre pasa la mitad del tiempo sin estar lúcido. Si sufre un ataque de confusión, no le tomes importancia.

—… No lo haré. —En los ojos de Gong Yingxian se agitaban pensamientos complejos.

Ren Yi se sentía un poco sofocado. Tenía la sensación de que todas las reacciones de Gong Yingxian eran muy inusuales y de que le estaba ocultando algo. Como era una persona directa, preguntó sin rodeos:

—¿Qué te pasa exactamente?

—Solo estoy muy sorprendido —dijo Gong Yingxian, y de pronto recordó algo—. Si tu padre acudió a mi caso en aquel entonces, ¿también debió participar en las labores de rescate de la Planta Química Baosheng?

—Sí, en ese momento convocaron a trece escuadrones, y mi padre incluso recibió un mérito de segunda clase por ese rescate —dijo Ren Yi con el ceño fruncido—. Yingxian, ¿hay algo que no me estés contando?

Gong Yingxian frunció los labios. ¿Cómo podía decirle que estaba sospechando de su padre? No quería sospechar de él, no deseaba hacerlo, pero le resultaba difícil controlar su mente divagante. Reflexionó por un momento: —Es solo que recordé muchos… malos recuerdos.

Ren Yi dejó escapar un suave suspiro.

—Tu padre me salvó, debería estarle agradecido. —Gong Yingxian también pensó que le estaba dando demasiadas vueltas al asunto. Al menos, él confiaba en Ren Yi, por lo que no debería sospechar del padre de Ren Yi sin fundamento.

Ren Yi se relajó un poco al escuchar esto:

—No tienes por qué agradecer, era el deber de mi padre.

Gong Yingxian miró fijamente a Ren Yi:

—No me vuelvas a ocultar nada en el futuro.

—A la orden. —Ren Yi quiso aligerar el ambiente y bromeó—: Míranos, para decirlo de una manera más poética, somos como un vínculo destinado. Si esto fuera una serie de televisión, al final terminaríamos casándonos, jajaja.

El corazón de Gong Yingxian dio un vuelco:

—Mmm, en verdad es el destino.

—Así que es bastante apropiado que te llame ‘Lao Gong’ —Ren Yi parpadeó con picardía—. Pero no dejes que nadie más te llame así, ¿eh?

—Nadie se atreve a llamarme así. —Al principio, Gong Yingxian detestaba esa forma de llamarlo por considerarla extremadamente estúpida, pero le daba pereza discutir con Ren Yi. Sin embargo, cada vez sentía más que tener un apodo exclusivo para Ren Yi era algo bueno, sin mencionar que esas dos palabras llevaban consigo una intimidad que la gente común no podía cruzar.

La mente de Ren Yi se llenó de pensamientos alocados, y no pudo evitar decir:

—Yingxian, de verdad me gusta mucho… la sensación de estar contigo.

Gong Yingxian entrecerró ligeramente los ojos, como si una diminuta corriente eléctrica le hubiera rozado la piel.

Teniendo que usar esta forma para ocultar lo que realmente quería decir, el corazón de Ren Yi se sentía tan amargo como dulce. Soltó una amplia sonrisa y dijo:

—Todo es cosa del destino, jaja.

—A lo largo de tu vida, has hecho muchos amigos. Tus otros amigos, ¿también son como… nosotros? —En realidad, tampoco podía explicar qué significaba exactamente ese “como nosotros”, solo sentía vagamente que entre ellos había algo diferente.

O más bien, esperaba que entre ellos fuera diferente.

Para ir aún más lejos, no podía tolerar en absoluto que Ren Yi fuera con otras personas de la misma manera que con él.

Ren Yi dijo sin dudar:

—No, tú eres diferente a todos los demás.

Gong Yingxian clavó su mirada profundamente en sus pupilas y su tono se volvió urgente, sin que él mismo se diera cuenta:

—¿En qué soy diferente?

—… Eres más importante que cualquier otra persona. —La mirada de Ren Yi era clara y honesta.

La respiración de Gong Yingxian se volvió pesada al instante y los latidos de su corazón eran tan rápidos que lo hacían sentir incómodo.

Allí estaba otra vez. Había algo que quería atravesar el encierro de su cuerpo, las ataduras de su razón; algo que le hervía la sangre y le incendiaba los pensamientos. Quería verterse sobre Ren Yi de golpe, sin reservas. Gong Yingxian ni siquiera podía explicar qué era aquello, solo podía describirlo como un impulso y un deseo colosales.

¡Allí estaba de nuevo!

La primera vez fue en el camión de bomberos; la segunda, bajo los escombros del hospital. Esta vez… esta vez era solo porque Ren Yi lo estaba mirando a los ojos, con una franqueza como de jade inmaculado y una sonrisa que adormecía cada una de sus células, mientras decía que él era más importante que cualquier otra persona.

¡¿Qué demonios le pasaba?!

En el fondo de su corazón tenía una suposición vaga, pero esa sospecha le ponía la piel de gallina y lo sumía en el pánico; apenas se había encendido como la débil luz de una vela, cuando la aplastó sin piedad.

Pero la poca compostura que le quedaba ya no lograba contener ambas cosas. Mientras reprimía su alma, su cuerpo se movió de manera inconsciente; como impulsado por fuerzas ocultas, extendió la mano, agarró a Ren Yi por el pecho y lo empujó con fuerza contra la pared.

Atrapado por sorpresa, Ren Yi quedó inmovilizado contra la pared por la poderosa mano de Gong Yingxian. Quedó atrapado entre la pared y el alto cuerpo de Gong Yingxian, sin poder moverse, y lo miró con el rostro lleno de asombro.

Lo que se transmitía a través de su palma era el latido cálido y vigoroso del corazón de Ren Yi.

Gong Yingxian se acercó a Ren Yi. Sus ojos insondables recorrieron el rostro de Ren Yi, y cuando se detuvieron en esos labios rojos como la sangre, su corazón dio un vuelco, recordando de inmediato el sabor suave y cálido de aquella boca.

—… ¿Yingxian? —Ren Yi estaba asustado por Gong Yingxian. Nunca antes había visto a este hombre mostrar tal expresión. Era como si… como si una bestia salvaje estuviera mirando a su presa. Esos ojos, que la mayor parte del tiempo eran tranquilos e incluso apáticos, ahora destellaban con una luz salvaje, como si estuviera a punto de abalanzarse al ataque al segundo siguiente.

Un aura peligrosa impregnaba el aire, haciendo que Ren Yi no se atreviera a mover un solo músculo. Al estar tan conmocionado, ni siquiera se dio cuenta de lo ambigua que era su postura en ese momento y de cómo el cuerpo de Gong Yingxian seguía presionándolo.

Aquel llamado hizo despertar a Gong Yingxian. Era como si hubiera estado bajo un hechizo; en el momento en que recobró la razón, se le heló la sangre. Retiró la mano como si se hubiera quemado, dio un paso atrás y dijo con rigidez:

—Yo… solo quería recordarte que no puedes engañarme.

—… No te he engañado.

—Dijiste que soy más importante que cualquier otra persona, así que debo ser el más importante en tu corazón. —Gong Yingxian evadió la mirada interrogante de Ren Yi. Sus manos, ocultas detrás de su espalda, se apretaron en puños tan fuerte que sus uñas cortas se clavaron en sus palmas; solo quería usar el dolor para obligarse a estar un poco más lúcido.

¿Acaso se había vuelto loco o estaba enfermo? A pesar de que no era bueno socializando, había interactuado con todo tipo de personas; y nadie, al igual que Ren Yi, había logrado sumergirlo en una emoción tan desconocida que terminaba provocando reacciones fisiológicas ajenas a él.

¡¿Qué diablos le pasaba?!

Ren Yi seguía completamente ajeno al sinfín de conflictos internos de Gong Yingxian, y respondió con la misma convicción:

—Sí, eres la persona más importante en mi corazón. —Estaba gritando en su interior: Porque me gustas, me gustas muchísimo. Ese arrollador afecto amoroso ya se estaba desbordando por sus ojos, pero se vio obligado a sellar sus labios con fuerza.

Gong Yingxian solo sintió que no podía quedarse ni un segundo más en aquel pequeño hueco de la escalera, un lugar que estaba por completo inundado de la silueta, la voz, el aroma y el aliento de Ren Yi; de lo contrario, podría terminar haciendo algo completamente fuera de control. Se dio la vuelta:

—Volvamos. —Dicho esto, abrió la puerta con fuerza y salió a zancadas.

Ren Yi dejó escapar un largo suspiro y se lamió los labios suavemente, sintiendo un sabor amargo en su corazón.

Estaba a punto de ser incapaz de reprimir su anhelo de poseer a Gong Yingxian.

***

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