San Valetín

—¿Por qué no habrá nevado este año en Pekín? —Gu Qingpei estaba de pie frente al ventanal de piso a techo de su oficina en el piso alto, observando el tráfico que se extendía abajo, sobre el viaducto, como un largo y brillante dragón luminoso.

—¿De verdad quieres saberlo, o es que sientes que un San Valentín sin nieve no es lo suficientemente romántico?

—¿Te parece que todavía tengo la edad para que me importe el Día de San Valentín? —Gu Qingpei se dio la vuelta y apuntó a Yuan Yang con el bolígrafo que sostenía relajadamente en la mano—. Qué maduro.

Yuan Yang chasqueó la lengua.

—Me acabo de dar cuenta de algo.

—¿De qué?

—De que siempre aprovechas la menor oportunidad para educarme.

—¿Apenas te das cuenta? —Gu Qingpei se acomodó las gafas y caminó hacia él—. ¿Acaso perdiste la memoria los últimos años?

Yuan Yang lo tomó del brazo y lo obligó a sentarse sobre su regazo.

—No, lo que pasa es que me di cuenta de que últimamente es cada vez más frecuente.

—Eso es porque te empeñaste en que mudara mi empresa a tu edificio de oficinas. La frecuencia no ha cambiado; lo que aumentó fue la probabilidad. —Gu Qingpei le pellizcó la recta y prominente nariz—. Te lo buscaste tú solo.

Yuan Yang torció el gesto y, de repente, se dio la vuelta para presionarlo contra el sofá.

—Tienes razón, me encanta el masoquismo. Porque con tal de tener un minuto más cada día para verte, ya soy feliz.

Gu Qingpei sonrió levemente, curveando los labios, y pasó los brazos alrededor de su cuello.

—Vayamos a una cita —propuso en un tono perezoso—. Aunque se nos hizo un poco tarde por las horas extra, al menos ahora no habrá que hacer fila para cenar.

—Yo no celebro San Valentín, es “inmaduro” —respondió Yuan Yang enarcando una ceja.

Gu Qingpei soltó una carcajada.

—Qué rencoroso resultaste.

—¿Apenas te enteras de que soy rencoroso? ¿Acaso perdiste la memoria los últimos años?

—No me copies, qué fastidio —rio Gu Qingpei a carcajadas.

Yuan Yang le besó los labios con ternura y persistencia, usando un tono consentidor.

—Te copio todo lo que quiera, hasta que te hartes de mí.

Gu Qingpei esquivó el beso con una sonrisa radiante.

—Hablo en serio, vayamos a una cita.

—¿A dónde quieres ir?

—A donde sea. —Gu Qingpei pegó los labios al oído de Yuan Yang—. Solo quiero caminar por la calle tomado de tu mano. Es el único día del año en que quiero que todo el mundo vea que somos una pareja.

Yuan Yang esbozó una profunda sonrisa.

—A mí me darían ganas de que lo supiera el mundo entero.

—En nuestro mundo, ya todos lo saben. —Gu Qingpei le dio un beso en la frente—. Muy bien, vámonos.

—Espera. —Yuan Yang sonrió con malicia—. Ya que este año no hay planes especiales para San Valentín, sugiero que invirtamos el orden de la cita.

—¿Eh…?

—Hagámoslo primero.

—¡¿Y crees que después de eso vamos a poder salir?!

—Si no puedes caminar, te cargo en mi espalda. Cuando los demás presumen su amor, a lo mucho se toman de la mano o se dan un beso; si nosotros salimos así, los barremos a todos.

—No digas tantas tonterías…

La enorme oficina, en ese instante, se convirtió en la suite secreta de ambos.

…

Fin de los Extras ❤️

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