Discusión

Chu Yan asintió a modo de disculpa hacia el director y el camarógrafo. Luego, se levantó y caminó hacia Chu Tingting con una ligera sonrisa en el rostro.

—Hermana, estoy grabando un video promocional para la empresa —explicó.

Chu Tingting por fin había llegado. Tal como esperaba, tenía el rostro descompuesto por la furia.

—¿Zhiming te pidió que actuaras? ¡No me lo creo! ¡Seguro le rogaste con descaro para que te dejara venir a actuar! —negó Chu Tingting de inmediato; su mirada hacia Chu Yan rebosaba desprecio—. ¿No tienes a la familia Xiao como respaldo? ¿Por qué vienes a filmar un video promocional a la empresa de mi marido?

Al escuchar esas palabras, Chu Yan pareció quedarse atónito. Tardó un buen rato en reaccionar. Pestañeó, algo desconcertado, y se apresuró a explicar:

—Hermana, lo malinterpretaste, de verdad fue mi cuñado quien me pidió que actuara. Yo… yo tampoco le rogué con descaro…

—Jefa, ¿no habrá malinterpretado a Chu Yan? En efecto, fue el jefe quien le pidió que actuara en el video promocional.

—Así es, jefa, después de todo son hermanos. Hablen las cosas con calma, tal vez sea solo un malentendido.

Varias personas se acercaron una tras otra para intentar apaciguar las aguas. Después de todo, a través del contacto de esos dos días, sentían que Chu Yan era bastante accesible y fácil de tratar. Su jefa debía haber malinterpretado algo para estallar de aquella manera.

—¡Cállense! Yo soy su jefa, ¿qué se cree que es él? —Chu Tingting estaba acostumbrada a hacer lo que quería en casa, así que no soportó escuchar que alguien defendiera a Chu Yan. De inmediato, fulminó con la mirada a quienes hablaron a su favor y luego volvió a fijar la vista en él para ordenarle sin miramientos—: Chu Yan, te lo advierto, no eres digno de aparecer en el video promocional de nuestra empresa. ¡Mejor lárgate ahora mismo!

Ante esa escena, los empleados que observaban a un lado no supieron qué hacer y se miraron consternados. Sabían que la jefa tenía aires de princesa y no era fácil de tratar, pero era la primera vez que la veían tan histérica.

—¿Qué están haciendo?

Quizás algún empleado le había avisado, pues Liang Zhiming se acercó a paso ligero. Miró a Chu Tingting e indagó:

—Tingting, ¿qué haces aquí?

—¿Que qué hago aquí? —Chu Tingting lo miró, soltó una risa burlona y señaló a Chu Yan—. ¡Llegas en buen momento! ¡Dime por qué Chu Yan está aquí!

Liang Zhiming supuso de qué se trataba y explicó en tono calmado:

—Le pedí a Xiao Yan que viniera a grabar el video promocional de Zhiyuan Transmisiones.

—¡¿Por qué le pediste a Chu Yan que lo hiciera?! Con tantos artistas en la industria del entretenimiento, podías buscar a cualquier otro. ¡Por qué precisamente a él! —rugió Chu Tingting, sin dejar de apuntar a Chu Yan con el dedo índice—. ¡Sabes perfectamente que la persona que más detesto es a Chu Yan!

Liang Zhiming le dio a Chu Yan un asentimiento de disculpa. Luego, extendió las manos para sostener los hombros de Chu Tingting.

—Tingting, tranquilízate —dijo en voz baja—. Solo es la grabación de un video promocional, ¿qué necesidad hay de hacer semejante rabieta? Además, sin importar nada más, Chu Yan sigue siendo tu hermano de sangre.

—¡Qué importa si compartimos sangre! ¡Chu Yan no es digno de ser mi hermano! —negó Chu Tingting sin dudar. El asco en su rostro no tenía el más mínimo disimulo.

Liang Zhiming frunció un poco el ceño y se contuvo antes de hablar.

—Tingting, creo que tienes un gran malentendido respecto a Xiao Yan. En realidad, es un chico muy tratable y se tomó la grabación muy en serio. —Hizo una pausa y añadió—: Además, hace unos días causamos que perdiera el papel de Zhuyeqing; la grabación de este video es una forma de compensarlo.

—¡¿Cómo sabes de eso?! —Chu Tingting lo miró atónita. Su primera reacción fue pensar que habían descubierto que ella fue quien arregló a alguien para que reemplazara a Chu Yan—. ¡¿Te lo dijo Chu Yan?! ¡¿Fue a quejarse contigo?! —preguntó, tensa.

Liang Zhiming no esperaba que ella se pusiera tan nerviosa y frunció el ceño con sospecha. A sus ojos, que reemplazaran a Chu Yan en ese papel había sido una simple coincidencia, pero viendo la reacción de Chu Tingting, parecía que el asunto no era tan simple como creía.

—Tingting, tranquilízate. Hablemos las cosas con calma. —Liang Zhiming la tomó por los hombros e intentó alejarla de allí primero—. Xiao Yan no te ha mencionado en lo absoluto durante estos dos días, y mucho menos se ha quejado de ti.

—¡¿Cómo iba Chu Yan a contenerse y no hablar mal de mí?! ¡Es obvio que lo estás defendiendo! —Chu Tingting no soportó escucharlo proteger a Chu Yan. De inmediato, giró la cabeza y lo fulminó con la mirada—. Chu Yan, ¡¿viniste a sembrar cizaña entre Zhiming y yo a propósito?!

—Hermana, de verdad me malinterpretaste. Jamás he dicho una sola mala palabra de ti frente a mi cuñado, ni mucho menos me he quejado con él —respondió Chu Yan, sacudiendo la cabeza con un tono afirmativo.

—¡¿Crees que voy a creer una sola de tus palabras?! —Los ojos de Chu Tingting estaban muy abiertos por la rabia; no le creía en absoluto—. ¿Y qué si ordené que te robaran el papel? ¡Tampoco es para tanto! ¿No tienes a la familia Xiao respaldándote? ¡Si eres tan capaz, deja que la familia Xiao te busque otro papel!

—¿Robar? —Al escuchar aquello, Liang Zhiming se tragó las palabras con las que planeaba disuadirla. Giró la cabeza hacia Chu Tingting y le exigió saber—: Tingting, entonces… ¿sabías de antemano que el papel de Zhuyeqing ya se le había asignado a Xiao Yan y por eso enviaste al presentador de nuestra compañía para reemplazarlo?

Chu Tingting se quedó paralizada. Al levantar la cabeza y ver la expresión de reproche de Liang Zhiming, por fin se dio cuenta de que él en verdad ignoraba lo que ella había hecho. Sin embargo, ya era demasiado tarde, así que solo intentó negarlo:

—Zhiming, yo… yo no lo hice. No me refería a eso…

Al ver su mirada evasiva, Liang Zhiming, quien hasta ese momento solo albergaba sospechas, supo que había dado en el clavo.

Chu Yan le dio un vistazo al semblante alterado de Chu Tingting, apretó los labios y mostró una expresión de incredulidad.

—Hermana, ¡¿así que ordenaste que me reemplazaran a propósito?!

Tras soltar esas palabras, Chu Yan sintió que, en ese preciso instante, era un absoluto loto blanco.

En ese punto, tenía que agradecerle a Xu Ling.

Le agradecía por haberle enseñado a interpretar el papel de un té verde que exhalaba fragancia a jazmín.

—¡Chu Yan, claramente me estás calumniando!

Sin saber cómo explicarse ante Liang Zhiming, Chu Tingting apuntó directo contra Chu Yan. Con una expresión de profundo odio, le gritó:

—¡Todo es culpa tuya! ¡Tú tienes la culpa!

Dicho esto, levantó la mano con la velocidad del relámpago y le asestó una bofetada.

¡Plas!

Un agudo chasquido resonó en el aire. Chu Yan no logró reaccionar a tiempo y recibió una bofetada repentina en la mejilla izquierda.

Chu Tingting no se contuvo en absoluto; había usado toda su fuerza. El cerebro de Chu Yan emitió un zumbido y su mejilla ardió de dolor.

Liang Zhiming reaccionó rápido y le agarró la muñeca. Dejando de lado su habitual amabilidad, la reprendió enfurecido:

—¡Chu Tingting, ¿qué crees que estás haciendo?! ¡Por más que detestes a Chu Yan, no tienes derecho a golpearlo! ¡Es tu hermano!

—¡¿Y qué si lo golpeo?! ¡No es más que un inútil parido por una mujer de campo! ¡Qué derecho tiene de ser mi hermano!

—¡Chu Tingting! ¡Ya es suficiente! —Fue la primera vez que Liang Zhiming le gritaba. Con el ceño fruncido, añadió—: ¡Esta vez fuiste demasiado lejos!

Luego de eso, Liang Zhiming miró a Chu Yan y, avergonzado, dijo:

—Xiao Yan, ¿estás bien? Cuánto lo siento, no esperaba que pasara esto. Dejaré que alguien te lleve a la enfermería de la empresa para que te revisen.

—No es nada, cuñado, no se preocupe —respondió Chu Yan. Se llevó una mano a la mejilla enrojecida por el golpe y forzó una sonrisa algo desolada—. Tampoco es culpa suya; simplemente no imaginé que mi hermana me odiara tanto.

Liang Zhiming no supo qué más decir. Le dio un vistazo a Chu Tingting, quien estaba a un lado, y habló en voz baja:

—Suspenderemos la grabación por hoy. Regresa a casa por ahora.

Chu Yan asintió y se marchó.

—¡Chu Yan, no te atrevas a irte…!

Chu Tingting se dio la vuelta y estiró el brazo, intentando agarrar la ropa de Chu Yan.

—¡Chu Tingting, basta! —Liang Zhiming la retuvo e hizo una seña para que Chu Yan y los demás empleados se retiraran. Luego, sujetó a su esposa por los hombros con ambas manos e intentó reprimir su furia—. Tingting, creo que tu prejuicio hacia tu hermano es demasiado profundo. Te he dicho desde hace mucho tiempo que no hay necesidad de que le tengas tanta hostilidad. ¡Él no es tan malo como crees!

—¿A qué te refieres con que mi prejuicio es demasiado profundo? —Chu Tingting levantó la vista, con las pupilas ligeramente dilatadas—. Liang Zhiming, ¿acaso no sabes que, de no ser por la existencia de Chu Yan y su madre, nadie me habría llamado “hija ilegítima” durante diez años enteros?

—Pero claramente fuiste tú… —Liang Zhiming abrió la boca para rebatir, pero al final imperó la razón y se tragó el resto de la frase. Suspiró profundamente y se llevó una mano a la frente—. Tingting, si seguimos hablando así, solo discutiremos sin parar. Ambos necesitamos calmarnos. Vuelve a casa a descansar; yo dormiré en la empresa esta noche.

Sin prestarle atención a los gritos de la mujer, subió al ascensor y se dirigió a los pisos superiores.

Claramente fue tu madre quien destruyó la familia de Chu Yan. Quienes te llamaban hija ilegítima se equivocaban, sí, pero no deberías descargar tu ira sobre él. Chu Yan es la verdadera víctima.

Esas fueron las palabras que Liang Zhiming estuvo a punto de soltar, pero, para evitar que la situación empeorara, tuvo que guardárselas.

En más de una ocasión, había intentado convencer a Chu Tingting de abandonar sus prejuicios contra Chu Yan. Sin embargo, ella jamás le dio importancia e incluso se enfureció varias veces por ello, así que no le quedó más remedio que rendirse.

Al sentarse de nuevo tras su escritorio y recordar la actitud histérica de Chu Tingting, Liang Zhiming se frotó la frente con las manos entrelazadas, sintiéndose exhausto en cuerpo y alma.

Años atrás, se casó con ella a causa de un accidente. Durante todo ese tiempo, se había esforzado por mantener la ilusión de un matrimonio feliz; no obstante, en el fondo, sabía muy bien que no sentía ni una pizca de amor por Chu Tingting.

Lo único que lo ataba era el sentido de la responsabilidad.

Chu Yan planeaba aprovechar que Xiao Suian aún no salía del trabajo para aplicarse hielo en la mejilla y bajar la hinchazón. No esperaba cruzar miradas con él en cuanto pisara la sala de estar.

Se quedó helado. Volteó el rostro por instinto y comentó como si nada:

—Hoy saliste muy temprano del trabajo.

Antes, Xiao Suian regresaba del trabajo e iba directo a su oficina en el tercer piso. Sin embargo, desde que volvieron de la luna de miel, quién sabe por qué, había trasladado su lugar de trabajo a la sala.

—Tú también volviste más temprano que ayer —señaló Xiao Suian con voz impasible, lanzándole una mirada casual a Chu Yan.

…

Nota de la autora: Nuestro Yan Yan es alguien que busca venganza por el más mínimo agravio.

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