Odio masivo en internet

Esa cadena de eventos había transcurrido con demasiada fluidez; le costaba creer que nadie estuviera moviendo los hilos tras bambalinas.

¿Por qué siempre había alguien empeñado en arruinarlo? ¿Acaso ese era el famoso “aura del protagonista”?

Chu Yan se pellizcó la barbilla y miró a su mánager.

—Hermano Hua, ¿puedo responderles directamente?

—Ni se te ocurra cometer una locura, Chu Yan. —Hua Ming se puso en alerta al instante; su tono se volvió severo—. Si de verdad hay alguien orquestando esta campaña de desprestigio, lo más seguro es que tengan un as bajo la manga. Es mejor no actuar de forma precipitada.

Chu Yan arqueó una ceja y soltó una carcajada tenue.

—Pero justamente quiero ver cuál es ese as bajo la manga. Si pretenden demostrar que mi vida privada es un desastre, solo tienen dos opciones: testigos o pruebas materiales. —Se acomodó en el sofá, apoyando la mejilla en una mano, y continuó con suma parsimonia—: Primero, es imposible que esos jóvenes ricos estén tan desocupados como para salir a dar testimonios falsos; y en cuanto a las pruebas materiales… lo más probable es que sean fotos, una mezcla de verdades a medias que no me asustan en lo absoluto.

—Qué fácil lo dices, pero ya verás el escándalo que se armará en internet. —Hua Ming se frotó la frente con impotencia; un profundo agotamiento lo invadió—. Desde que te casaste con el señor Xiao, te la pasas saltando de una tendencia a otra. Ya no sé si debería alegrarme o llorar.

—Relájate, hermano Hua. Al menos esto demuestra que estoy a punto de volverme famoso —bromeó Chu Yan con una leve sonrisa.

Hua Ming se dio un par de palmadas en la frente.

—Olvídalo, olvídalo, no discutiré contigo. Solo cuida bien tus palabras cuando publiques en Weibo más al rato. Si se te ocurre hacer algo más, recuerda consultármelo primero.

—Descuida.

Desde el sofá, Xiao Suian esperó a que colgara para alzar la mirada.

—¿Qué pasó ahora?

—Una cuenta de chismes publicó que solía tener una vida privada muy desordenada, y ahora todo internet está hablando de eso. Mi mánager y yo discutíamos cómo solucionarlo. —Chu Yan le acercó la pantalla del teléfono.

Xiao Suian le echó un vistazo rápido. —¿Y cómo planeas solucionarlo?

—¿Acaso no te da curiosidad saber si es verdad o no? —preguntó Chu Yan. Retiró el teléfono, enarcó una ceja y le dedicó una sonrisa a medias.

Xiao Suian levantó la vista. Sus insondables ojos negros se encontraron con la mirada del joven; sus labios se separaron con lentitud.

—¿Acaso importa? Ya te lo dije: el Chu Yan del pasado no tiene ninguna relación con el Chu Yan de ahora.

Chu Yan lo observó en silencio por un instante; luego, apartó la mirada y curvó los labios en una sonrisa.

—Tienes razón. En realidad, no importa.

Dicho esto, se recostó en el sofá, abrió su cuenta de Weibo y compartió directamente la publicación de la cuenta de chismes. Con una sonrisa en el rostro, tecleó una sola frase:

@ChuYanStar: ¿Por qué no me había enterado de que tenía amigos con derechos? Exijo una explicación. [Sonrisa.jpg] // @GranExplosionDelEntretenimiento: #AmigosConDerechosDeChuYan# Hoy les traigo una exclusiva…

Apenas se publicó el mensaje, una nueva etiqueta se sumó a las tendencias, justo debajo de «#AmigosConDerechosDeChuYan»: «#ChuYanExigeExplicacion». La cantidad de usuarios participando en la conversación no era poca.

«¡Jamás imaginé que Chu Yan respondería de frente! Su actitud tan franca me hace dudar de los chismes de esa cuenta (:з)∠)»

«Sí que tiene agallas, pero el que busca, encuentra. Ya hemos comido bastantes melones de gente que pide pruebas y termina embarrada, uno más no hace la diferencia.»

«Pues yo creo que Chu Yan solo está dando patadas de ahogado. Seguro lo descubrieron y quiere morir matando.»

«A mí este Chu Yan me da igual, pero me harta que haga tanto escándalo por un simple matrimonio y que todo internet se entere. ¡Qué desperdicio de recursos públicos!»

Justo cuando los internautas debatían fervientemente, dividiéndose en bandos y compartiendo sus opiniones, la cuenta «Gran Explosión del Entretenimiento» lanzó otra bomba en Weibo.

@GranExplosionDelEntretenimiento: Originalmente quería dejarle algo de dignidad a cierto artista, pero ya que no la quiere, entonces le daré las pruebas que tanto pide. 🙂 [Imagen.jpg][Imagen.jpg][Imagen.jpg]»

Las fotos publicadas eran, en su mayoría, tomadas a escondidas, pero los rostros de los involucrados se distinguían con claridad. En las dos primeras, Chu Yan aparecía abrazado por los hombros de varios hombres en un bar, en una actitud ligeramente íntima; en la última, miraba a Tang Jindong con profundo afecto y devoción.

A Chu Yan le bastó un vistazo para reconocer el desastre que le había heredado el dueño original de su cuerpo.

No obstante, era algo predecible.

Su plan inicial consistía en dejar que la controversia hirviera a fuego lento hasta alcanzar su punto máximo para entonces salir a limpiar su nombre; de ese modo, la bofetada en la cara de sus detractores sería mucho más satisfactoria y, de paso, recolectaría una buena cantidad de puntos de humillación.

Lo que jamás imaginó fue que Tang Jindong decidiría meter sus narices en el asunto justo en ese momento.

@TangWenInternacional—TangJindong: Es verdad que cierta persona intentó seducirme, pero no es de mi agrado.

Aquel tuit fue como arrojar gasolina al fuego de la «vida privada desordenada de Chu Yan», desatando un incendio incontrolable en todo Weibo.

«Si no me equivoco, Tang Jindong es el joven amo de Comercio Internacional Tang Wen, ¿verdad? Si hasta él salió a hablar, ¡es casi seguro que los rumores sobre Chu Yan son ciertos!»

«Escribir un post justo ahora… ¿acaso esa “cierta persona” a la que se refiere Tang Jindong es Chu Yan?»

«¡Es obvio que habla de Chu Yan! ¡Quién diría que se atrevería a intentar seducir al joven amo Tang! ¡Qué falta de ubicación!»

«Ey, el de arriba, tampoco lo digas así. ¿No ves que Chu Yan logró seducir a Xiao Suian? A lo mejor es muy bueno en “ciertas cosas”. [RisaMaliciosa.jpg]»

«Jajaja, eso de “el que busca, encuentra” me está matando de risa. ¡Y encima Chu Yan tuvo el descaro de exigir explicaciones! ¡Seguro ahora se está arrepintiendo hasta las entrañas!»

«Desde hace tiempo que no soporto a este Chu Yan. Se hizo famoso solo por casarse con alguien de la familia Xiao. ¿Acaso la industria del entretenimiento se convirtió en un lugar donde solo importa el poder y no el talento? ¿Qué va a pasar con todos los artistas que de verdad tienen talento?»

«Yo quería esperar un poco más para ver cómo se desarrollaban las cosas, ¡pero después de ver las fotos, declaro oficialmente mi asco por Chu Yan!»

«¡Con una vida privada tan promiscua, me sorprende que no le dé miedo contagiarse de algo!»

«Si me lo preguntan, alguien como Chu Yan no merece estar en la industria del entretenimiento. ¡Solo contamina el ambiente, debería retirarse ya!»

«Recuerdo que hace poco Chu Yan estaba promocionando su nueva serie y hasta pensé que era guapo. Viendo esto, mejor paso. Mis valores morales pesan más que una cara bonita.»

«Ese Chu Yan solo tiene buena cara, ¡su actuación debe ser pésima! Recuerdo que en su mismo equipo había un actor llamado Ning Hua; ¡él sí que tiene talento y belleza! Lleva tres años en la industria sin pena ni gloria, ¡lo apoyo con locura!»

«Conozco a Ning Hua, definitivamente es mucho mejor que ese promiscuo de Chu Yan. He visto un par de sus series y actúa de maravilla.»

«Yo digo que hasta la belleza de Chu Yan debe ser puro Photoshop. Si lo piensan bien, de no haberse casado con Xiao Suian, nadie sabría de su existencia.»

Muchos internautas que preferían mantenerse neutrales terminaron por unirse a la horda de detractores tras el escándalo. De la noche a la mañana, Chu Yan se convirtió en el enemigo público número uno de internet.

Las etiquetas «#FueraChuYanDelEntretenimiento», «#VidaPrivadaDeChuYan» y «#ChuYanNoMereceAXiaoSuian» inundaron Weibo por un buen rato; en fin, no había ni un solo comentario positivo.

La gran mayoría de los seguidores que Chu Yan había cosechado gracias a su atractivo físico se esfumaron; el pequeño porcentaje restante estaba conformado por fanáticos ciegos de la belleza superficial.

Ante tal panorama, la persona más regocijada era, sin duda, Chu Tingting, quien siempre había considerado a Chu Yan como una espina clavada en su costado.

En su habitación, ubicada en el segundo piso de la residencia de la familia Chu, Tingting leía los furibundos ataques contra Chu Yan con el rostro pletórico de euforia. De vez en cuando soltaba carcajadas, disfrutando de su venganza.

—¡Mamá, mira! Desde que salieron esas fotos, casi todos en internet están insultando a Chu Yan. —Tingting le restregó la pantalla del teléfono a Jiang Yun con gran entusiasmo—. ¡Y por alguna razón, Tang Jindong también publicó un mensaje en Weibo, confirmando aún más el desastre de su vida privada!

—¿Tang Jindong? ¿El único heredero de la familia Tang? Déjame ver. —Jiang Yun leyó la publicación de Tang Jindong y sonrió de igual manera—. Lo más seguro es que ese pequeño bastardo de Chu Yan ofendió a Tang Jindong, y ahora este se está vengando.

—¡Perfecto, todo nos está saliendo a pedir de boca! —celebró Tingting, con una amplia sonrisa.

—Mira lo contenta que estás. ¿Ya se te pasó el enojo? —Jiang Yun le dio un toquecito en la frente con el dedo índice y le habló con tono consentidor—. La próxima vez deberás ser más astuta y no hacer berrinches por cualquier cosa. Mira, solo tuve que pedirle a una cuenta de chismes que moviera los hilos en Weibo y, sin el menor esfuerzo, logré hundir a Chu Yan en esta situación. Tienes mucho que aprender.

—Ay, mamá, es que tú eres increíble. Yo jamás podré compararme contigo. —Tingting se apoyó en el hombro de Jiang Yun y la aduló—. Además, es culpa de Chu Yan por ser tan descarado y provocarme siempre; por eso perdí los estribos.

—Tranquila. Ahora que sus amoríos escandalosos han salido a la luz, ¡tu padre de seguro le dará una buena reprimenda! Sin mencionar que, cuando Xiao Suian se entere, tampoco se lo perdonará. ¡Tendrás muchísimas oportunidades para desquitarte con Chu Yan! —Jiang Yun le palmeó la espalda y le habló con dulzura.

El rostro de Tingting se iluminó de alegría; se abrazó a Jiang Yun con fuerza.

Chu Yan no sabía si reír o llorar al ver que había alcanzado semejante nivel de repudio masivo en tan solo dos días. Aunque la situación se había desviado un poco de sus planes iniciales, aún estaba a tiempo de salvarla.

Justo cuando se disponía a llamar a los viejos amigos de la foto, entró una llamada de Hua Ming.

—Chu Yan, ¿desde cuándo eres tan cercano a Ning Hua?

Esa fue la primera frase que escuchó al contestar. Chu Yan se quedó perplejo por un segundo antes de atar cabos. —¿Acaso Ning Hua publicó algo en Weibo?

—Sí, publicó un mensaje para ayudarte a aclarar la situación. —Hua Ming asintió. Su voz sonaba cansada; era evidente que apenas había dormido en los últimos días debido a la gestión de la crisis.

Chu Yan también lo notó y le agradeció con sinceridad. —Hermano Hua, esto debería resolverse mañana mismo; has trabajado demasiado estos dos días.

—Si de verdad valoras mi esfuerzo, deberías hacerme más caso. —Hua Ming rio con impotencia.

—Claro que sí, lo haré —prometió Chu Yan con una carcajada.

Tras terminar la llamada, colgó y abrió el perfil de Ning Hua en Weibo.

***

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