A la mañana siguiente, Jian Suiying condujo él mismo para echar un vistazo a su proyecto del hotel.
Por el Año Nuevo los trabajadores estaban de vacaciones, y solo habían quedado los guardias. Condujo dando una vuelta alrededor de la obra, luego estacionó el auto, entró caminando y, al ver el edificio que se alzaba desde el suelo, su corazón se llenó de un sentido de logro.
En ese momento tuvo muchísimas ganas de llamar a Li Yu para decirle que el hotel ya estaba en la fase de vertido de hormigón, y compartir con él la alegría de ver el proyecto avanzando sin problemas tras haber resuelto los contratiempos. Pero justo al tomar el teléfono, recordó que Li Yu acababa de romper con él.
Al mirar el sitio de construcción vacío, desordenado y sin la menor pizca de vida, Jian Suiying sintió un vacío en el corazón y no se sintió muy bien.
Recordó que la última vez que había estado allí, todavía era un terreno baldío con maleza que le llegaba por encima de las rodillas. Había llevado a Li Yu y le había explicado la planificación de su proyecto. En aquel entonces, los dos solo tenían una relación superficial de jefe y subordinado, y Li Yu todavía le hablaba con cortesía; quién diría que en tan solo unos meses pasarían de ser desconocidos a ser cercanos, y de ser cercanos a no ser una mierda el uno para el otro.
Jian Suiying suspiró, soltó una sonrisa autodespreciativa, encendió un cigarrillo, caminó sin rumbo fijo y, cuando terminó de fumar, se subió al auto y se fue.
Los tres se quedaron una noche en Qinhuangdao y, después de almorzar al día siguiente, regresaron a Beijing.
A Jian Suiying no le gustaba quedarse en la casa de su padre, así que regresó a su propio apartamento.
Justo al llegar a casa, recibió una llamada; al mirar la pantalla, vio que era de Kevin.
Jian Suiying contestó.
—Aló.
—Aló, joven amo Jian, feliz Año Nuevo.
—Oh, feliz Año Nuevo.
—¿Por qué no vino a mi peluquería a arreglarse el cabello antes de Año Nuevo?
—No tuve tiempo libre, antes de Año Nuevo es cuando estoy más ocupado.
—Es verdad, es verdad, usted es un hombre ocupado con grandes negocios.
—Hn, ¿cuándo abre? Haré un espacio para ir —dijo Jian Suiying, tocándose el flequillo, que parecía estar un poco largo.
—El día seis, es bienvenido en cualquier momento.
—De acuerdo.
—Ay, joven amo Jian, le tengo buenas noticias.
—¿Buenas noticias? ¿Qué buenas noticias?
—¿Aún recuerda a ese Xiao-Zhu?
—¿Xiao-Zhu? ¿Quién es?
—Ay, usted sí que es una persona importante que olvida las cosas rápido; hace medio año, vino aquí a arreglarse el cabello, yo no estaba, y usted escogió al azar a….
—Oh, oh, ya me acuerdo. ¿Qué pasa con él? ¿Acaso no dijo que no quería?
Jian Suiying recordó que antes había habido un chico bastante bonito al que había querido mantener como amante, pero cuando Kevin le preguntó, el chico se negó. En ese momento, Jian Suiying también estaba metido de lleno con Li Yu, así que no le dio importancia y se olvidó de él al instante. Ahora ni siquiera podía recordar cómo era el rostro de aquel muchacho.
—Ay, en ese momento no quería, yo también le dije que era un ingrato que no sabía apreciar un favor, pero él simplemente… Ay, en fin, mire, ahora le falta dinero y se acordó de usted. Ayer le di un buen regaño, pero luego lo pensé mejor y decidí que todavía tenía que preguntarle su opinión, joven amo Jian.
—Oh —dijo Jian Suiying mientras se servía una copa de vino tinto; se recostó en el sofá, encendió la televisión para mirar a las personas que bailaban agitando brazos y piernas, y preguntó con desinterés—: ¿Y por qué le falta dinero?
—Le da un poco de vergüenza decirlo, pero las condiciones en su casa no son muy buenas, quién sabe de qué se trata.
—Está bien, sigue siendo el mismo precio de antes, dile que… venga hoy mismo.
—¿Hoy? Joven amo Jian, él no tiene mucha experiencia, ¿qué tal si le enseño un poco primero?
—Déjalo ya, todos a los que tú les enseñas terminan con un olor a zorro seductor; quiero cambiar de gustos. Dile que venga directamente, de todos modos estoy de vacaciones, lo que no sepa, se lo enseño yo.
Kevin soltó unas risitas.
—De acuerdo, de acuerdo. Esto, joven amo Jian… —dudó, como si quisiera decir algo más.
—¿Qué pasa?.
—Este chico es una buena persona, es bastante inocente y no tiene experiencia. En este Año Nuevo, si no lo hace bien, usted… usted téngale un poco de paciencia, no se lo ponga difícil.
—Vaya, cada vez te pareces más a una vieja casamentera.
—Jeje, se diga lo que se diga, está saliendo de mi local.
—No te preocupes, no me gusta atormentar a la gente, solo encárgate de mandarlo a las nueve y ya está.
—Bien, bien, no hay problema, lo llevaré para allá ahora mismo.
Tras colgar el teléfono, Jian Suiying tomó un sorbo de vino; al pensar en la ovejita regordeta y deliciosa que pronto le llevarían a la puerta de su casa, de alguna forma no logró despertar su apetito sexual.
Bebió unos cuantos sorbos más de vino, pensando que ese día, costara lo que costara, tenía que relajarse bien.
Condujo hasta uno de sus hoteles en el Cuarto Anillo, esperó un poco más de media hora y el gerente lo llamó para decirle que la persona había llegado.
Poco después escuchó que llamaban a la puerta; al abrir, vio a Kevin, vestido con una gabardina ajustada con cuello de piel, sonriendo y saludándolo. A su lado, el chico mantenía la cabeza gacha, mostrándole solo el remolino de su cabello.
Le asintió a Kevin.
—Ya está, puedes irte.
El cuerpo del muchacho se estremecó y miró a Kevin.
Jian Suiying no necesitaba mirar para saber que él debía estar muy nervioso.
Kevin le dio unas palmaditas en la espalda al chico, luego le dirigió a Jian Suiying una mirada de «se lo encargo», y se marchó.
El muchacho levantó la vista, revelando un rostro pálido y hermoso.
Jian Suiying lo invitó a pasar:
—Entra.
Xiao-Zhu apretó los labios, empujó la puerta para entrar y luego la cerró suavemente detrás de él.
Jian Suiying se sentó en el sofá y lo miró con una sonrisa a medias.
Xiao-Zhu se acercó y dijo en voz baja:
—Joven amo Jian, feliz Año Nuevo.
—Hn.
Luego, el chico se quedó mirándolo aturdido.
Jian Suiying le hizo un gesto con la mano.
—Ven.
Xiao-Zhu rodeó la mesa de café y se acercó a su lado.
Jian Suiying lo tomó de la mano e hizo que se sentara en su regazo; podía sentir que Xiao-Zhu estaba extremadamente nervioso, así que le dio unas palmaditas reconfortantes en la espalda y preguntó con indiferencia:
—¿Cuántos años tienes?.
—Diecinueve.
—Diecinueve, ah… —Casi la misma edad que Li Yu, pero parecía varios años menor que él; si lo arrojaban a una multitud, parecería un estudiante de secundaria.
—Antes no estabas dispuesto a irte conmigo, ¿cómo es que ahora estás de acuerdo?.
El cuerpo de Xiao-Zhu se tensó y lo miró con timidez.
—Si no quieres decirlo, olvídalo. ¿Kevin te explicó mis reglas o no?
—Sí.
—Hn… —Jian Suiying deslizó lentamente la mano por debajo de su ropa y le acarició la espalda.
Se siente bien, es bastante suave.
Xiao-Zhu puso su cuerpo rígido y tragó saliva desesperadamente.
Jian Suiying retiró la mano, le dio una suave nalgada y levantó la barbilla en dirección al baño.
—Ve, lávate bien.
Xiao-Zhu saltó de su regazo y se fue trotando hacia el baño.
Esa misma noche, Jian Suiying disfrutó de ese muchacho.
Su estado de ánimo no era particularmente bueno, y como era la primera vez de Xiao-Zhu y no paraba de lloriquear, tampoco se lo puso muy difícil; lo hicieron una vez y lo terminó de forma apresurada.
Estaba bastante satisfecho con ese chico: era guapo, tenía un buen cuerpo y no hablaba demasiado.
Al pensar en cómo durante el último medio año había estado mezclándose con Li Yu casi todos los días, se dio cuenta de que hacía mucho tiempo que no experimentaba el placer de dominar en el ámbito sexual.
No era un ninfómano; siempre y cuando pudiera satisfacer sus necesidades fisiológicas básicas, no tenía interés en andar buscando aventuras todos los días. Esas dos o tres veces por semana con Li Yu eran suficientes para agotar toda su energía, así que desde el primer día que probó la carne hasta ahora, era la primera vez que se acostaba con una sola persona en medio año.
Jian Suiying nunca se consideró a sí mismo una persona fiel, por lo que sentía sinceramente que ya se había portado demasiado bien con Li Yu; qué lástima que el otro todavía no lo apreciara.
Al ver que al muchacho le temblaban las piernas pero aun así se bajó de la cama para buscarle un encendedor, sintió un poco de lástima.
El chico le encendió el cigarrillo y se quedó de pie, mirándolo dócilmente.
Jian Suiying lo tomó de la cintura y lo subió a la cama.
—Descansa, ya no te voy a atormentar.
Xiao-Zhu pareció liberarse de un gran peso y se acostó, acurrucándose con cuidado.
Jian Suiying dio una calada a su cigarrillo y acarició el cabello de Xiao-Zhu, que a simple vista parecía muy suave.
—Me voy primero; puedes quedarte aquí el tiempo que quieras, te llamaré cuando tenga tiempo.
De camino a casa en el auto, Jian Suiying no pudo evitar pensar: habiendo tantas personas en el mundo ansiosas por complacerlo, servirlo y satisfacer sus deseos, ¿por qué demonios tenía que gustarle alguien que lo hacía sufrir en todos los aspectos?. Cuanto menos podía conseguirlo, más lo consideraba un tesoro, y cuanto más lo consideraba un tesoro, más lo deseaba; por eso decían que, una vez que alguien empezaba a actuar como un masoquista, ni diez toros podrían arrastrarlo de vuelta.
Descansó dos días más y las vacaciones terminaron.
Cuando uno se queda holgazaneando por mucho tiempo, es fácil volverse perezoso; el día que le tocaba ir a trabajar, Jian Suiying casi no logra levantarse.
Al llegar a la empresa, se dio cuenta de que todos los empleados se veían perezosos y sin energía; supuso que en esos días tan fríos, levantarse de la cama había sido una tortura para todos.
En cuanto Jian Suiying llegó a su oficina, mandó a llamar a la secretaria Liang y le preguntó cómo eran los turnos de Li Yu.
La secretaria Liang se sorprendió un poco; todos en la empresa sabían que Li Yu y Jian Suilin, al igual que su jefe, venían cuando querían y no venían cuando no querían, así que básicamente no existía tal cosa como un horario de turnos. Pero dado que el jefe lo estaba preguntando, lo mejor para un subordinado era no responder con un «no lo sé», así que la secretaria Liang dijo:
—Esto… es probable que antes y después de Año Nuevo sea diferente, lo llamaré para confirmarlo con él.
—De acuerdo, de todos modos los estudiantes aún no han empezado las clases, así que dile que venga todo lo que pueda, no menos de tres días a la semana… Hn, dos días, pero tiene que venir de todas formas.
—Sí, iré a decírselo enseguida.
—Ve.
Después de que la secretaria Liang salió, Jian Suiying entornó los ojos, pensó durante un buen rato, y finalmente hizo una llamada telefónica.
—Aló, joven amo Jian.
—Ay, ¿cómo te va?
—Lo mismo de siempre, hace muchísimo tiempo que no vienes por aquí.
—He estado ocupado últimamente.
—Jaja, sé que estás ocupado, ¿entonces qué encargo tienes para hoy?
—Esto, el asunto es así: hace poco me topé con uno de esos que se las dan de extremadamente castos e inflexibles, y me está dando un gran dolor de cabeza, consígueme un poco de esa medicina tuya, eh.
—Jajajaja, joven amo Jian, ¿qué clase de tesoro te ha presionado hasta este punto? De verdad me gustaría conocerlo.
—Jeje, ¿acaso crees que puedes conocerlo solo porque quieres? Deja de burlarte de mí, ¿me la vas a dar o no?
—Te la doy, si el joven amo Jian ya lo pidió, ¿cómo podría no darla? Hoy mismo enviaré a alguien a dejártela.
—Bien, te enviaré una dirección.
—Oye, ¿qué tal si hago que Pipi vaya hoy? Él te extraña muchísimo.
—Déjalo, últimamente estoy ocupado, no tengo tiempo, la próxima vez será.
—De acuerdo, de acuerdo, joven amo Jian, haz un espacio y ven a mi local a apoyarme un poco, han llegado varios tesoros nuevos, muy hermosos y frescos.
—No hay problema, iré sin falta más adelante.
Al colgar el teléfono, Jian Suiying esbozó una sonrisa perversa.
Li Yu, ay, Li Yu, no culpes a tu hermano Jian por no tener piedad, quién te mandó a rechazar un brindis para terminar tomando un castigo. ¿Acaso crees que a mí, Jian Suiying, puedes llamarme y despacharme a tu antojo? Si esta vez no recupero lo mío con intereses incluidos, dejo de llamarme por mi apellido.
***
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