Jian Suiying llegó al club donde entrenaba Li Yu pasadas las nueve de la noche. Como era de esperarse, casi todos se habían ido, y solo quedaba Li Yu hablando con alguien.

Al principio, ninguno de los dos se percató de su presencia. Jian Suiying se quedó de pie en la entrada observando a Li Yu, con la mirada recorriendo su cuerpo cubierto de sudor.

Li Yu llevaba una camiseta sin mangas de color negro grisáceo y pantalones cortos azul marino. Unos cuantos mechones de cabello húmedo se pegaban a su rostro, y sus guantes de boxeo estaban tirados a sus pies mientras movía los dedos al hablar.

La ropa de su cuerpo estaba completamente empapada. Su figura no era tan robusta como Jian Suiying había imaginado antes que sería la de un boxeador; al ser de complexión esbelta, todos sus músculos eran muy proporcionados y estéticos, con pectorales carnosos pero sin llegar a la exageración, una cintura estrecha en su justa medida, y un par de piernas firmes y largas que resultaban increíblemente seductoras. Ya fuera vestido o desnudo, desprendía tanta vitalidad que parecía un modelo.

A medida que Jian Suiying lo miraba, no pudo evitar que un montón de imágenes eróticas afloraran en su mente, y de inmediato sintió que algo en su cuerpo comenzaba a alterarse.

Li Yu es una jodida belleza, si no luciera así, ¿estaría yo tan adicto a él? Es una verdadera perdición.

Había estado allí de pie durante medio minuto cuando el conserje que limpiaba al lado finalmente lo notó.

—¿Busca algo? —preguntó el hombre.

—Oh, estoy esperando a alguien —respondió Jian Suiying.

Aunque no hablaron en voz alta, el campo de entrenamiento estaba tan vacío y silencioso que la conversación llegó al instante a oídos de Li Yu. Al voltear, Li Yu vio a Jian Suiying apoyado en el marco de la puerta, con las manos en los bolsillos y una sonrisa a medias.

Li Yu asintió en su dirección y volvió la cabeza para seguir hablando con el otro hombre.

El sujeto también miró a Jian Suiying.

—¿Es tu amigo?

—Sí.

—Está bien, dejémoslo hasta aquí; hoy ya se nos hizo un poco tarde.

Jian Suiying se acercó, le dio un vistazo al hombre y ambos asintieron a modo de saludo.

Una vez que el sujeto se marchó, Jian Suiying preguntó:

—¿Quién era?

—Mi entrenador.

—¿Tan joven?

—Tiene unos treinta y tantos… —Li Yu se secó el rostro con la toalla y miró a Jian Suiying—. Ya te dije que para cuando llegaras nosotros habríamos terminado. Si no fuera por esperarte, el entrenador no me habría retenido a solas para darme un sermón.

Jian Suiying esbozó una sonrisa tirando de la comisura de sus labios, entrecerró un poco los ojos y paseó su mirada por el rostro de Li Yu.

Cuando sus miradas chocaron en el aire, una atmósfera ardiente y ambigua comenzó a elevarse lentamente.

Jian Suiying llevaba mucho tiempo sin experimentar una sensación así; el simple hecho de cruzar miradas con alguien le aceleraba el corazón, le resecaba la boca y le hacía hervir la sangre de todo el cuerpo, provocándole únicamente el deseo de follar salvajemente con esa persona.

Era fácil imaginar la clase de estímulo que esto suponía para su vida carente de pasión en la que tenía todo resuelto, y este descubrimiento simplemente lo excitaba sin medida.

En ese momento, el empleado de la limpieza gritó desde la puerta:

—¡Asegúrate de cerrar con llave si eres el último en irte!

Con los ojos aún fijos en Jian Suiying, Li Yu respondió casualmente:

—De acuerdo.

El recinto quedó en silencio al instante, un silencio tan profundo que se podría haber escuchado caer un alfiler.

Jian Suiying estiró un dedo y tiró de forma frívola del tirante de la camiseta de Li Yu.

—Ve a darte una ducha, estás lleno de sudor apestoso.

No importaba cómo se escuchara, aquello sonaba como la queja ambigua de una pareja. A Li Yu le tembló el corazón y la mano que sostenía la toalla se apretó de manera inconsciente.

Li Yu no se atrevía a mirar a los ojos particularmente seductores de Jian Suiying. Ese viejo zorro de Jian Suiying a saber con cuántos había practicado; no mostraba ni un poco de vergüenza con una mirada tan directa, pero él sí.

Él asintió levemente y se dio la vuelta para caminar hacia los vestidores.

Jian Suiying lo siguió por detrás.

Al agarrar el pomo de la puerta, Li Yu se detuvo.

Jian Suiying, con las manos en los bolsillos y el cuello ladeado, esperaba a que abriera.

Li Yu giró la perilla lentamente, luego se volvió, agarró a Jian Suiying del brazo y tiró de él hacia dentro de un solo jalón.

Jian Suiying estaba más que dispuesto a bañarse junto a él, pero su intención era al menos que le permitiera quitarse la ropa. Había comprado ese conjunto ayer mismo, apenas lo había estrenado y no podía lavarse con agua.

Era evidente que Li Yu no tenía esa clase de delicadeza; lo arrastró directamente hacia las duchas, abrió la llave del agua de un manotazo, lo inmovilizó contra la pared y comenzó a morderle los labios de forma directa.

Ambos llevaban más de una semana sin tener intimidad y, en ese momento, parecían lobos que hubieran pasado hambre durante días, mordiéndose el uno al otro con desesperación mientras se arrancaban la ropa.

La camiseta y los pantalones cortos de Li Yu fueron muy fáciles de quitar, pero el suéter de cachemira de Jian Suiying, al estar empapado, pesaba mucho más y se le pegaba húmedo al cuerpo, haciendo difícil la tarea de sacarlo.

Li Yu le levantó la ropa hasta el pecho, le tomó entre los labios uno de los pequeños pezones y lo chupó y tiró de él con cierta rudeza.

Jian Suiying echó la cabeza hacia atrás, sintiendo cómo una lluvia de gotas de agua le golpeaba el rostro. No podía abrir los ojos y ni siquiera alcanzaba a escuchar sus propios jadeos; lo único que se magnificaba hasta el infinito eran las sensaciones de su cuerpo.

Li Yu le desabrochó los pantalones y acarició su miembro a través de la ropa interior. Jian Suiying estaba empapado de pies a cabeza, y sus calzoncillos blancos de algodón se ceñían a los contornos de su entrepierna. Su trasero firme y respingón, junto a la elevación de su miembro que parecía una pequeña colina, hacían que la sangre hirviera a cualquiera que lo viera.

Li Yu pateó a un lado los pantalones de Jian Suiying y le levantó una pierna con el brazo.

Aunque Jian Suiying ya se había resignado mentalmente a esto con mucha impotencia, seguía oponiendo bastante resistencia. Aún fantaseaba con poder someterlo de una vez mientras Li Yu estuviera aturdido por la pasión; sin embargo, en ese momento, aquel movimiento volvió a aplastar sin piedad sus hermosas ilusiones y él comenzó a forcejear de inmediato.

—Espera un momento… ¡Joder…!.

A Li Yu la polla le dolía de lo hinchada que estaba y ya no le quedaba paciencia. Tiró del suéter de lana de Jian Suiying hacia arriba, atrapando sus brazos y cubriéndole la cabeza, y luego le ató un nudo a la altura de las muñecas.

—¡De dónde cojones aprendiste a hacer esto! —maldijo Jian Suiying en voz alta.

Intentó sacar los brazos, pero la ropa lo inmovilizó por completo, y su cabeza quedó atrapada en la prenda mojada. Respirar no era un problema porque el cuello era bastante ancho, pero prácticamente no podía ver nada.

—Para lidiar contigo hay que usar métodos inusuales… —rio Li Yu junto a su oído.

Sosteniendo el muslo de Jian Suiying con su brazo, Li Yu extrajo un poco de gel de ducha y lo frotó sobre la entrada tensa de su agujero, masajeando e introduciéndose al mismo tiempo.

Todo el cuerpo de Jian Suiying se tensó, y de su garganta escapó un sonido de incomodidad.

Li Yu le besó el cuello en un intento por relajarlo.

Gracias a la ayuda del lubricante, Li Yu pudo insertar un dedo con rapidez, y al sentir cómo las estrechas paredes de carne se contraían una y otra vez, hasta respirar le pareció sumamente difícil.

Como en esta ocasión se prepararon adecuadamente, Jian Suiying no sufrió demasiado antes de que Li Yu se lo follara.

Li Yu sostuvo uno de sus muslos y, manteniéndolo de pie, embistió hacia arriba una y otra vez. Con los brazos inmovilizados, Jian Suiying apenas podía mantenerse apoyado sobre una sola pierna. Li Yu lo sujetó por la cintura, dejando que dejara caer todo su peso sobre él.

Originalmente, Li Yu pensaba que después de haber entrenado toda la tarde estaría muy cansado, pero al hacerlo con Jian Suiying sintió que tenía una energía inagotable. El ritmo de sus embestidas se volvió cada vez más rápido, cada golpe más profundo que el anterior, follándolo hasta dejarle las piernas temblando a Jian Suiying.

Como tenía toda la cabeza envuelta en su propia ropa, los sentidos de Jian Suiying estaban embotados y las sensaciones provenientes de su cuerpo se magnificaron al infinito. El miembro de Li Yu entraba y salía frenéticamente de su interior como una vara de hierro ardiente; le daba la ilusión de que el bajo vientre se le iba a desgarrar, y el calor provocado por la fricción acelerada le hacía sentir que estaba a punto de incendiarse.

A diferencia de la brusquedad de su primera vez y la prisa de la segunda, esta experiencia sexual fue mucho más tierna y apasionada; Jian Suiying por fin logró disfrutar de un placer inenarrable y no pudo contener sus gemidos.

Aunque aquel tenue sonido casi se perdió entre el ruido del agua, Li Yu lo captó con agudeza; ese suspiro cautivador, casi imperceptible, que mezclaba un toque de pereza y satisfacción, encendió las llamas de su deseo llevándolas a un nivel completamente nuevo.

Dio la vuelta a Jian Suiying, le separó los glúteos y se lo folló salvajemente desde atrás. El choque violento de sus cuerpos desató un incesante sonido de agua y un continuo resonar de golpes. Con la cintura fuertemente inmovilizada por Li Yu, la espalda de Jian Suiying se arqueó inconscientemente en una curva seductora, pareciéndose a un gato que se estiraba, mientras Li Yu dejaba besos fragmentados por toda su espalda y descendía siguiendo la línea de su columna.

Los jadeos roncos y pesados de los hombres llenaron aquel estrecho cubículo de ducha, extendiéndose en una pasión que ni siquiera el constante correr del agua lograba apagar.

Después de correrse en las duchas, Li Yu continuó complaciendo a Jian Suiying hasta hacerlo venirse también.

Mantener aquella postura de pie había consumido mucha energía; ambos estaban tan exhaustos que parecían a punto de colapsar, y se quedaron tendidos un buen rato sobre la banca de los vestidores.

Al final, fue Li Yu quien terminó vistiendo a Jian Suiying con su propia ropa, y solo entonces se marcharon.

Li Yu acompañó primero a Jian Suiying hasta el auto; se abrazaron por el cuello y se besaron durante medio minuto antes de soltarse.

—Vete primero —dijo Li Yu.

Jian Suiying, con una expresión perezosa y las manos aún enlazadas tras el cuello de Li Yu, le ordenó:

—Sube al auto.

—¿A dónde? —preguntó Li Yu.

—A mi casa. Mañana es feriado, quédate conmigo un par de días. Su tono no dejaba lugar a discusión: —Sube.

Li Yu bajó la cabeza para pensarlo un instante, luego rodeó el auto y se subió al asiento del copiloto.

Jian Suiying condujo y llevó a Li Yu de regreso al lugar donde vivía.

No era la primera vez que Li Yu visitaba ese lugar, pero su estado de ánimo era completamente distinto al de ocasiones anteriores.

A Jian Suiying le dolía la cintura y las piernas le flaqueaban; en cuanto entró a la casa, se dejó caer en el sofá y señaló la cocina:

—Creo que hay comida en el refrigerador, ve a preparar algo, me estoy muriendo de hambre.

Al ver a Jian Suiying tirado en el sofá, tan blando como un fideo, Li Yu no pudo evitar contener la risa.

Preparó de manera sencilla un arroz frito con huevo, y cuando lo llevó a la sala para llamar a Jian Suiying a comer, no recibió respuesta después de llamarlo un par de veces. Al acercarse a mirar, descubrió que Jian Suiying se había quedado dormido.

Li Yu dejó el plato sobre la mesa de centro y le dio una palmada en el trasero.

—Levántate, ¿no decías que querías comer?

Jian Suiying abrió los ojos con pereza.

—No puedo, tengo sueño….

Li Yu lo levantó por el torso y lo sentó en el sofá.

—Vamos, levántate y come.

Jian Suiying se aferró a su cuello, le mordisqueó el mentón y murmuró con voz ronca:

—¿Me das tú de comer?

Li Yu rio.

—Primero siéntate derecho.

Jian Suiying en efecto se sentó, pero cuando Li Yu intentó darle de comer en la boca, él mismo no pudo soportarlo y volvió a la normalidad de inmediato, agarrando el plato para engullir la comida.

No había almorzado ni cenado, y encima había hecho todo ese ejercicio agotador. A esas alturas estaba muerto de hambre, así que en unos pocos bocados dejó limpio el plato de arroz frito.

—Vaya, Xiao-Li, no cocinas nada mal. ¿Tienes práctica?

—Cuando estaba en la secundaria alquilaba un departamento por mi cuenta.

Jian Suiying dejó el plato a un lado y le pellizcó la mejilla.

—Si vas a ser la mujer de mi casa, Jian Suiying, ya aprobaste en lo que a cocinar se refiere.

Li Yu resopló una risa burlesca, lo ignoró y siguió comiendo.

Después de comer, también fue Li Yu quien limpió todo. Jian Suiying estaba sentado en el sofá con la computadora portátil, riendo sin parar ante quién sabe qué cosas que estaba mirando.

Cuando Li Yu terminó de recoger, se acercó a echar un vistazo y vio que Jian Suiying estaba navegando en un foro. Con solo ver los pequeños anuncios en la parte superior, supo de inmediato que se trataba de un foro homosexual.

—¿Qué estás viendo?

—Leyendo un hilo, es bastante interesante… —Jian Suiying miró a Li Yu y de pronto esbozó una sonrisa malintencionada—. ¿Quieres ver una película porno? Tengo una buena colección.

Li Yu se sentó a su lado, también sonriendo.

—¿Para usarla y practicar contigo cuando terminemos de verla?

Jian Suiying le lanzó una mirada de reojo.

—¿Acaso todavía puedes? Mejor cambiemos de roles y me toca a mí.

Li Yu le pellizcó suavemente la cintura.

—¿Crees tener la resistencia?.

—La tendré si tú aceptas.

Li Yu apretó los labios con una sonrisa.

—Sigue soñando.

Jian Suiying no se sintió nada complacido.

—Joder, ¿acaso tienes el culo de oro? ¿Te vas a morir de dolor si me dejas follarte una vez?. Este viejo maestro ya se ha entregado a ti tres veces; lo mínimo que podrías hacer es mostrar un poco de reciprocidad.

—No soy como tú —replicó Li Yu—, no puedo aceptar eso.

—¿Qué cojones significa que no eres como yo? ¿Acaso no tienes ese mismo puto agujero?

Li Yu frunció el ceño.

—¿Podrías cuidar un poco esa boca…? A lo que me refiero es que tú eres gay desde siempre; yo… yo no lo soy. No puedo aceptar eso.

Jian Suiying sintió que la situación le mataba por completo el ambiente, dándose cuenta una vez más del difícil problema que implicaba no poder comunicarse eficazmente con un hombre heterosexual.

Olvídalo, ¿quién me mandó a fijarme en él obligatoriamente? Si esta vez no se pudo, buscaré otra oportunidad la próxima. La vida es larga; me niego a creer que no podré follarme a Li Yu ni siquiera una vez.

Aunque se consolaba a sí mismo de esta manera, en el fondo seguía sintiéndose inconforme, así que arrojó la computadora a un lado y se preparó para irse a dormir a la habitación.

Después de que entró y se recostó, Li Yu lo siguió, se escabulló rápidamente bajo las sábanas, lo abrazó por la espalda y comenzó a frotar la barbilla contra su cuello sin decir ni una sola palabra, simplemente frotándose.

De tanto frotarse, terminó por arrancar una sonrisa de Jian Suiying. Esa forma de intentar contentarlo como si fuera un cachorrito no era la más ingeniosa, pero logró endulzarle el corazón.

Jian Suiying se dio la vuelta y se quedó mirando el hermoso rostro de Li Yu; mientras más lo miraba, más excepcional le parecía, tanto que deseó poder tragarlo de un solo bocado.

Li Yu acercó su rostro, besándole la nariz y la boca.

Entre una cosa y otra, ambos volvieron a encenderse.

Como resultado de haber jugado con fuego, el joven amo Jian terminó siendo aplastado por Li Yu, quien lo atormentó durante otras dos horas; al final, Jian Suiying quedó tan agotado que sentía las extremidades de gelatina y su garganta ya no podía emitir ni un solo sonido.

En ese fin de semana, los dos pasaron un par de días excepcionalmente frenéticos.

En esos dos días, no dieron ni un paso fuera de la casa. Además de comer y dormir, el resto del tiempo lo pasaban follando o duchándose, o ambas cosas al mismo tiempo.

Alguien como Jian Suiying, que había probado casi cualquier cosa excitante, jamás había experimentado una vida tan loca. Él y Li Yu le dieron un buen uso a casi cualquier escenario posible de la casa; la recámara, la sala de estar, el baño, la cocina y el balcón quedaron marcados con los rastros de sus encuentros sexuales. No importaba lo mucho que les costara compatibilizar sus personalidades; en este asunto en particular, su grado de compatibilidad era asombrosamente alto. Al cabo de dos días ensayando todo tipo de posturas estimulantes, les quedó la ilusión de estar sumidos en un sueño embriagador, como si no existiera nada más en el cielo ni en la tierra, y como si no valiera la pena pensar en nada excepto en entregarse a hacer el amor con salvaje desenfreno.

Tanto así que el lunes por la mañana, al despertar cuando era hora de ir a trabajar, Jian Suiying sintió como si hubiera tenido el sueño húmedo más obsceno y lascivo que pudiera existir. Un sueño que le hacía sentir algo de vergüenza de solo pensarlo, pero cuyo recuerdo lo dejaba con un regusto infinito.

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