Aclaración
El mundo es verdaderamente impredecible.
Chu Yan suspiró suavemente, se tranquilizó y comenzó de inmediato a organizar en su mente los recuerdos que habían aparecido de la nada. Se esforzó por utilizar esta información para obtener una comprensión preliminar de la situación actual; por lo menos, necesitaba saber hasta qué punto había avanzado la trama de la historia.
No podía actuar a ciegas.
A medida que organizaba los recuerdos, Chu Yan notó poco a poco que algo andaba mal. Frunció ligeramente el ceño al descubrir que la imagen y la personalidad del dueño original en su memoria parecían diferir un poco del «Chu Yan» de la novela, al que le encantaba coquetear con todos.
En el texto original, «Chu Yan» era una persona egocéntrica a la que le gustaba enredarse con cualquiera. Tenía una pésima reputación en el círculo y, en las etapas posteriores, impulsado por los celos, sembró discordia deliberadamente en la relación de los dos protagonistas. Básicamente, hizo todo lo que se esperaría de un villano secundario despreciable.
Sin embargo, en los recuerdos actuales de Chu Yan, desde el fallecimiento de su madre, el cuerpo original dejó de recibir la atención de su padre. Sumado a las constantes burlas de su media hermana, su personalidad se volvió cada vez más insegura y extremadamente necesitada de afecto.
La verdadera razón por la que entró a la industria del entretenimiento fue, de hecho, para llamar la atención de su padre. Y su supuesto «coqueteo» con otros hombres no era más que el resultado de un anhelo excesivo por recibir amor, buscando la atención de los demás a través de complacerlos.
Efectivamente, al analizar un problema desde otra perspectiva, la verdad que salía a la luz resultaba ser completamente distinta.
Al presenciar el lado amable que el protagonista gong le mostraba al protagonista shou, el dueño original sintió envidia y deseó poder entablar una buena amistad con el gong, razón por la cual comenzó, de buenas a primeras, a intentar ganarse su favor.
Quién iba a imaginar que el otro lo interpretaría como un intento de seducción, lo que, en última instancia, provocó que terminara obligado a casarse con el villano del libro.
La escena en el baño de hace un momento había ocurrido justo después de que el cuerpo original se casara con el villano. El protagonista gong, Tang Jindong, para demostrarle su sinceridad al protagonista shou, Xu Ling, envió a sus hombres a drogar al original con la intención de llevarlo a una habitación en el piso superior preparada especialmente para la ocasión. Más tarde, entraría un director con gustos peculiares y, con el dueño original completamente inconsciente, lo que sucedería después no hacía falta decirlo…
Chu Yan levantó una mano y se pellizcó el puente de la nariz. Al pensar en el momento exacto en el que había transmigrado, no pudo evitar suspirar de alivio. Por suerte llegó a tiempo; si se hubiera retrasado unos diez minutos más, no solo habría arruinado por completo la vida del dueño original, sino que también se habría convertido en la sombra de toda su propia vida.
Mientras leía el libro no le pareció gran cosa, pero al experimentarlo desde la perspectiva en primera persona del dueño original, Chu Yan por fin comprendió que las acciones de Tang Jindong eran excesivas. Incluso si quería darle una lección, no había ninguna necesidad de emplear un método tan despiadado.
No era de extrañar que el «Chu Yan» del libro, tras pasar por todo esto, se convirtiera en una persona maliciosa y consumida por los celos.
Tras tener en claro el punto de la línea temporal en el que se encontraba, Chu Yan exhaló lentamente tratando de calmarse. Sus pupilas ambarinas revelaron, poco a poco, una fría indiferencia.
Aunque no entendía cómo diablos había terminado dentro de esta novela, si ya estaba ahí, lo mejor era adaptarse. Ahora que se había convertido en el villano secundario de esta historia de CEO dominante, ¡por supuesto que no iba a permitir terminar muerto en la calle como dictaba la trama original!
Habiendo asimilado esto, ya no quiso perder más tiempo dándole vueltas al asunto. En el instante en que relajó su fuerza de voluntad, los efectos de la droga que había estado reprimiendo volvieron a subir a su cerebro, apoderándose de todo su cuerpo.
Esta vez, Chu Yan no se obligó a mantenerse despierto. Se acurrucó contra el sofá individual y bajó lentamente los párpados. Sus largas y ligeras pestañas, semejantes a las alas de una mariposa, proyectaron una tenue sombra sobre su rostro.
En su primer día como recién llegado, al fin podría descansar bien.
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