La oportunidad de oro para tener un poco de intimidad fue arruinada por la llegada de Jian Suilin, y el joven maestro Jian estaba sumamente decepcionado.
Durante los dos días siguientes, estuvo buscando la oportunidad para estar a solas con Li Yu, pero Xiao-Linzi se la pasaba todo el día en el hospital cuidándolo, de arriba a abajo, de modo que ni siquiera tuvo tiempo para tocarle la mano a Li Yu.
Después del paso del tifón, el clima empezó a mejorar gradualmente.
El día previsto para el regreso, los tres fueron del hospital directamente al aeropuerto y regresaron a Beijing sin contratiempos.
Apenas bajaron del avión, Li Yu y Jian Suilin se fueron directo a la universidad. Jian Suiying primero volvió a casa a descansar, con la intención de ir a trabajar al día siguiente.
Como no tenía nada que hacer en casa y su relación con Li Yu apenas comenzaba a calentarse, era inevitable que lo extrañara con locura, así que le enviaba un mensaje de texto cada rato para molestarlo un poco.
Podía sentir claramente que la actitud de Li Yu hacia él había mejorado mucho. Sin importar lo aburrido que fuera el mensaje, Li Yu siempre le respondía después de un rato. Parecía que su heroico rescate le había dado unos beneficios sin precedentes, logrando que Li Yu por fin se preocupara por él. Solo por eso, no se arrepentiría sin importar cuántas veces tuviera que volver a hacerlo.
Tras más de un año de estar enredados, con innumerables peleas, baches y discusiones, Jian Suiying sentía que por fin veía una esperanza en su relación con Li Yu; algo que le había costado muchísimo esfuerzo conseguir. Justo antes de esa noche, todavía pensaba que él y Li Yu habían llegado a su fin y estaba dispuesto a rendirse. Sin embargo, en tan solo unas horas, la situación dio un giro inesperado, y un tifón los había vuelto a unir, creando un vínculo que le resultaba aún más cálido y seguro que el anterior. Esta victoria, que surgió inesperadamente cuando ya había perdido la esperanza, sería suficiente para conmocionar profundamente el corazón de cualquiera, haciendo imposible no valorarla aún más.
Esa tarde en casa, Jian Suiying no hizo nada; solo se recostó en el sofá a pensar seriamente en su relación con Li Yu.
A diferencia de otras ocasiones, esta vez estaba pensando en serio en que él y Li Yu pudieran tener un futuro formal y duradero. Tal vez algún día tendrían que soportar mucha presión externa, pero mientras él pudiera con ella, no permitiría que Li Yu sufriera ninguna injusticia.
Además, se dio cuenta de que tenía que mejorar su carácter. La verdad es que, muchas veces, después de pelear con Li Yu, se arrepentía un poco de haber sido tan impulsivo. Eso no podía seguir así; esta vez debía tener una relación como es debido, no podía dejar que Li Yu siempre le cediera el paso, él también tenía que portarse como un adulto y ser comprensivo y cuidar de Li Yu.
Mientras pensaba, Jian Suiying fruncía el ceño por momentos y en otros no podía evitar sonreír. Aunque también tenía bastantes preocupaciones, lo que más sentía era una alegría y expectativa que se desbordaban.
Siempre que le pasaba algo así, suspiraba pensando en lo orgulloso que estaba de su vida en todos los aspectos.
Como no había estado en casa durante más de una semana, necesitaba reponer bocadillos y cerveza. Como Jian Suiying estaba aburrido, simplemente condujo hasta un supermercado cercano y echó al carrito cualquier cosa que le agradara a la vista, regresando con un montón de compras.
Caminaba hacia su casa tarareando una cancioncilla, con dos grandes bolsas en las manos. Al salir del ascensor y dar vuelta en la esquina, debería haber visto inmediatamente la puerta de su casa, pero lo que vio primero fue a Li Yu sentado en el suelo, apoyado en la puerta.
Li Yu llevaba un cómodo conjunto deportivo, con las dos largas piernas dobladas, una delante de la otra. Su cabeza, aún vendada, estaba ligeramente inclinada hacia atrás, apoyada en la puerta con cuidado de no tocar la herida. Tenía los ojos cerrados y unos auriculares blancos en los oídos; parecía un adolescente esperando el autobús, relajado y despreocupado.
El tiempo pareció detenerse. Jian Suiying se quedó en la esquina, contemplando su hermoso perfil durante varios segundos, antes de acercarse sigilosamente.
Al principio, Li Yu no escuchó sus pasos, pero al estar más cerca, el ruido de las bolsas de plástico rozando por fin llamó su atención. Abrió los ojos de golpe, levantó la cabeza y vio a Jian Suiying mirándolo con una sonrisa.
Li Yu se quitó los auriculares y se levantó de un salto, mostrándole a Jian Suiying una sonrisa un tanto tímida.
Jian Suiying estaba absolutamente enamorado de esa apariencia tan vital y un poco inexperta. Su tono de voz no pudo ocultar su sorpresa:
—¿Qué haces aquí?
Li Yu no respondió, sino que tomó las bolsas de sus manos.
—Fuiste al supermercado, pensé que iba a tener que esperar mucho tiempo.
—¿Por qué no me llamaste cuando llegaste? —Jian Suiying liberó una mano, sacó las llaves y abrió la puerta.
—Dejé mi teléfono apagado en el dormitorio de la escuela. Le dije a mi papá que se me había dañado, o se darían cuenta si me pedían que volviera a casa —Li Yu se señaló la cabeza.
Los dos entraron a la casa uno tras otro. Jian Suiying tiró las cosas al suelo, aplaudió y sonrió con picardía.
—¿Me extrañaste?
Los brillantes ojos de Li Yu lo miraron fijamente y luego asintió levemente.
—Pensé… que te sería difícil comer.
Jian Suiying se acercó, lo tomó de la cintura y le sopló suavemente en la mejilla.
—Solo pensabas en que comiera, ¿no pensaste en nada más?
El rostro de Li Yu se sonrojó poco a poco. Sujetó a Jian Suiying por la cintura, dio media vuelta y lo empujó contra la pared. Entonces se inclinó, atrapó sus labios y comenzó a succionarlos con fuerza.
Jian Suiying le rodeó el cuello con los brazos y respondió con fervor a aquel beso apasionado que había esperado durante tanto tiempo.
En cuanto entraron en contacto, el deseo que ambos llevaban tanto tiempo reprimiendo volvió a despertar. La pasión estalló al instante.
Li Yu tiró con cierta rudeza de los botones de su camisa. Al ritmo de sus movimientos, la ropa de Jian Suiying no tardó en desprenderse de su cuerpo.
Li Yu se inclinó y atrapó uno de sus pezones con la boca. Primero lo lamió de forma juguetona; luego comenzó a mordisquearlo y tirar de él poco a poco. Jian Suiying arqueó el cuerpo, disfrutando de aquel estímulo electrizante.
Mientras dejaba una hilera de marcas sobre su pecho, Li Yu le bajó los pantalones informales. Besó su cuerpo en dirección descendente hasta ponerse en cuclillas, con la cabeza detenida frente a su bajo vientre.
Jian Suiying respiró entrecortadamente y bajó la mirada, preguntándose por qué se había detenido.
Li Yu también levantó la cabeza y lo miró con desconcierto y cierta incomodidad.
Jian Suiying arqueó el cuerpo frotando la suave piel bajo su ropa interior contra los labios de Li Yu. Después, le acarició la cabeza para animarlo.
Envalentonado por aquel gesto, Li Yu sacó la lengua y lamió con cautela su ropa interior negra.
Jian Suiying pareció recibir una descarga intensa y todo su cuerpo se estremeció.
No se le podía reprochar su falta de autocontrol. Lo había hecho muchas veces con Li Yu, pero aquella era la primera vez que el otro tomaba la iniciativa de complacerlo. ¿Cómo no iba a excitarse?
Li Yu también pareció animarse. Extendió las manos, envolvió con ellas las firmes nalgas de Jian Suiying y comenzó a amasarlas lentamente. Al mismo tiempo, sacó la lengua y delineó, a través del algodón de la ropa interior, el contorno de su miembro.
Nunca antes había experimentado algo así. Al sentir que el membro de Jian Suiying se endurecía y calentaba bajo sus caricias, Li Yu descubrió que aquello le producía una satisfacción extraordinaria. Cada gemido incontrolable de Jian Suiying y cada estremecimiento de su cuerpo constituían para él un enorme estímulo.
Le arrancó la ropa interior, ya medio húmeda, y aquel gran miembro saltó al exterior con impaciencia. Li Yu contempló cómo la punta no dejaba de rezumar líquido. Había creído que aquello le produciría rechazo, pero no sintió el menor asco. Solo tuvo la impresión de estar haciendo algo perfectamente natural. Abrió la boca y se lo introdujo.
—Mmm… ah…
Un gemido ronco escapó de la garganta de Jian Suiying. La mera idea de que Li Yu tomara la iniciativa de usar la boca con él bastaba para mantenerlo duro durante medio día; tenerlo ocurriendo de verdad era todavía más excitante.
Sintió que toda la sangre le hervía. Su cuerpo entero subía y bajaba al ritmo de aquellas torpes succiones, como si ascendiera de golpe hasta las nubes para luego precipitarse miles de metros. El estímulo fue tan intenso que le temblaron las piernas.
Después de todo, Li Yu nunca había hecho algo así. Al poco tiempo, sintió entumecidas las mejillas y le resultó difícil continuar. Sin dejar de mover la cabeza, succionó con fuerza. Jian Suiying, tomado por sorpresa, perdió el control y se corrió.
Li Yu se apartó a tiempo, pero el líquido blanco y turbio aun así le salpicó media mejilla. Se quedó atónito por un instante. Luego frunció el ceño y se limpió con una mano. La sensación húmeda y pegajosa le provocó cierto malestar, pero, cuando alzó la cabeza y vio a Jian Suiying jadeando con la boca entreabierta y una expresión extrañamente abatida después del orgasmo, también le pareció un poco gracioso.
Jian Suiying bajó la mirada hacia él y, por una vez, dejó ver cierta vergüenza. No supo qué decir.
Li Yu se puso de pie, frotó su miembro contra el de Jian Suiying, que ya se había ablandado, y le susurró al oído:
—Me lo echaste por toda la cara. ¿Cómo piensas compensarme?
Jian Suiying tomó su miembro y empezó a acariciarlo.
—¿Qué quieres que haga? A lo sumo, dejaré que tú también me lo eches en la cara.
Mientras mordisqueaba su cuello, Li Yu le amasó las nalgas. Sus dedos separaron la hendidura y se abrieron paso hacia el interior.
—Tú lo dijiste…
Jian Suiying echó la cabeza hacia atrás y se rio.
—Mocoso, de verdad aprendes rápido… Está bien. Ya que hoy me atendiste tan bien, dejaré que… Ah… Más despacio, carajo…
Li Yu comenzó a dilatarlo con movimientos hábiles. Aunque le parecía un poco humillante mostrarse tan impaciente, quería saltarse aquel paso cuanto antes, hundir con fuerza su pene en el cuerpo de Jian Suiying y hacer lo que llevaba tanto tiempo deseando.
—Más despacio, más despacio… Mierda… Hazlo con calma…
Un sudor fino apareció en la frente de Li Yu. La espera se le volvía insoportable, pero, cuanto más se apresuraba, más se tensaba el cuerpo de Jian Suiying.
Jian Suiying apretó los dientes.
—Ve al sofá… Hay lubricante…
Sin dejar de tocarse y mordisquearse, retrocedieron hasta el sofá. Jian Suiying se recostó sobre él, mientras Li Yu sacaba un frasco de KY del mueble de la mesa de centro. Sostuvo el envase y lo contempló durante unos segundos.
—Tú…
Quiso preguntarle si había usado aquello con alguien más. Sin embargo, al pensar en la personalidad libertina de Jian Suiying y en lo poco que soportaba la soledad, sería extraño que no lo hubiera hecho. La pregunta lo haría sentir mal, pero callársela también le resultaba insoportable.
Al menos, había algo de lo que estaba seguro: aparte de él, Li Yu, Jian Suiying jamás permitiría que una segunda persona lo usara en su propio cuerpo.
Jian Suiying no percibió sus pensamientos. Se cubrió los ojos con una mano y maldijo:
—¿Vas a hacerlo o no? ¿Por qué diablos pierdes el tiempo?
Li Yu vertió el lubricante sobre su entrada y continuó dilatándolo con los dedos. Gracias a la lubricación, los movimientos hacia dentro y hacia fuera resultaron mucho más fáciles.
Sujetó su propio miembro y empezó a introducirlo lentamente en aquel lugar estrecho que había deseado durante más de medio año. Cuando entró por completo, dejó escapar un suspiro largo y satisfecho.
Jian Suiying mantuvo el cuello rígido y varias venas se marcaron en su frente. Sin embargo, a medida que Li Yu se movía, su entrada comenzó a acostumbrarse poco a poco a la invasión.
Ambos conocían bien el cuerpo del otro, así que pronto encontraron la forma de darse placer mutuamente.
Las lentas embestidas terminaron por ablandar el interior de Jian Suiying. Li Yu levantó sus largas piernas y comenzó a penetrarlo con frenesí.
El cuerpo de Jian Suiying se sacudió sin cesar bajo aquellos movimientos feroces, como un árbol joven azotado por el viento helado. Li Yu encontró el punto sensible de su interior y lo golpeó una y otra vez con acometidas desenfrenadas. Jian Suiying fue incapaz de contener una sucesión de gemidos.
Li Yu se perdió por completo dentro de aquel conducto húmedo y ardiente. El único pensamiento que permaneció en su mente fue que tenía que penetrarlo más rápido, con más fuerza y mayor profundidad.
Quería incrustarse en el cuerpo de aquel hombre, dejar sobre él una marca que le perteneciera únicamente a él, impedir que siguiera coqueteando por todas partes y no dejarle tiempo ni energías para pensar en nadie más.
Nunca había deseado con tanta desesperación que Jian Suiying le perteneciera solo a él.
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